
Lídia Castro Navàs
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Claro, aunque supongo que leer determinados títulos en China o en la Corea desnortada será una aventura arriesgada. Cosa que aquí pasaba cuando mandaban. Un besazo.
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Estoy de acuerdo que quizás podamos leer lo que queramos en una biblioteca, pero también es verdad que siempre hay alguien detrás de la selección de los títulos y puede que, depende del régimen de cada lugar, haya títulos que ni siquiera estén (como pasaba aquí y debe pasar en otras dictaduras actuales).
Un besazo, Carlos. Gracias por la reflexión 😀
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En principio tiene mucha razón. Sin embargo, hay bibliotecas administradas como un supermercado. Te ponen a primera vista lo que ellos quieren promocionar. Hay que ser curiosos y buscar tesoros ocultos. 😉 😍
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Tienes toda la razón, siempre hay alguien que decide quién situar en los estantes privilegiados o más visibles. Por eso, como tú apuntas, animaría a todo el mundo a no dejarse influenciar por el «escaparate» y buscar esos pequeños tesoros, que seguro que hay en algún rincón 😉
Muchas gracias por tu aportación, Jose. 🙂
Un abrazo.
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Es decir, buscador, libertad, sabiduría (o saber) y autorrealización van intrínsecamente unidos de la mano.
Abraçada a tothom.
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Exacto. La ignorancia es fácilmente manipulable, por eso una de las primeras cosas que hacen los países totalitarios es quemar/prohibir/limitar/censurar libros. No interesa que la gente lea 😉
Abraçada.
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