¿Apego o pasión?

Vuelvo a estar enfrascado en mi estudio. Me paso las horas muertas buscando la isla Amatista en este mapa que me costó una fortuna conseguir, pero que me aseguraron que estaba hecho por el mejor geógrafo del momento. Entonces, un golpe secó suena en la puerta de mis aposentos.

—¡Papá, llegaremos tarde a la fiesta de Halloween! Mamá ya ha sacado el coche del garaje. ¡Date prisa!

Mis antigüedades son más importantes para mí que cualquier fiesta mundana. Lo llaman apego; yo lo llamo pasión. 


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de noviembre, un microrrelato de 85 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

¡Te invito a participar!

Puedes consultar las bases aquí:

¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura? 

Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:

Lídia Castro Navàs

Arriesgar

Artista: Venrin.art

Llegar hasta allí no había sido fácil. La desmaterialización en seres vivos estaba aún en fase de pruebas. Pero me arriesgué. Necesitaba entrar en los archivos perdidos de la Atlántida y encontrar aquellos manuscritos que ahora aferraba en mi mano. Pues me permitirían recuperar las memorias que mi alma había almacenado en todas sus existencias.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

Juego de dioses

Me encontraba en el tejado cuando vi caer una estrella sobre nuestro pueblo. Pedí un deseo: conocer los mayores secretos del Universo. Y esa misma noche se me concedió. Pude ver cómo los dioses, que no eran más que niños, jugaban con nosotros a su antojo y provocaban tormentas, incendios e inundaciones. Cuando se cansaron de eso, decidieron entregar la pólvora a los humanos. Ahí, la historia cambió radicalmente. Las guerras asolaron la Tierra y los dioses perdieron el poder sobre la humanidad para siempre.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de octubre, un microrrelato de 85 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

¡Te invito a participar!

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Lídia Castro Navàs

El sanador

Artista: Josu Hernaiz

El sanador guardaba una sabiduría ancestral en su interior. Memorias de otra vida como atlante. Hacía su trabajo usando la energía y se valía de sus manos para ello. Pero requería de la ayuda de otros seres más avanzados espiritualmente, a quienes invocaba antes de las sesiones. El paciente solo veía dos manos, pero había más desde otras dimensiones posadas sobre su cuerpo.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

Juicio final

De repente apareció una figura en mi habitación. Portaba una balanza en una mano y en la otra una espada. De no ser por las grandes alas que asomaban por su espalda, hubiera dicho que era una mujer cualquiera, pero era Maat, diosa egipcia de la justicia. Dejó su balanza ante mí; en uno de los platos había una howlita. Recordaba de mis libros de mitología que se pesaba el corazón con una pluma. El otro platito estaba vacío. 

—Ha llegado tu juicio. 

Entonces entendí la función de la espada que sostenía. Me estremecí, pero no hice nada para evitarlo. 


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de septiembre, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

Cerebro enlatado

El calor de julio empezaba a ser intenso y sentía mi cerebro enlatado, igual que lo único que había en mi despensa: una lata de sopa de tomate. 

Llevaba meses sin salir de casa con la intención de componer algo. Por desgracia, las musas me habían abandonado, solo me habían visitado unas hadas que me narraban el argumento de un cuento. ¡Pero yo no quería escribir un cuento! Quería componer la mayor melodía para violín de la historia.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de julio, un microrrelato de 78 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

La extraña comitiva

Artista: Desconocido

Eran una comitiva extraña. Venían de cuatro continentes distintos. No hablaban la misma lengua ni compartían los mismos rasgos físicos. A simple vista, no tenían nada en común, aunque compartían algo muy valioso: el alma. Una misma alma dividida y encarnada en cuatro personas diferentes. Juntas tenían una importante misión: iluminar la verdad sobre la vida en la Tierra. La existencia tenía una finalidad más allá de nacer, crecer y morir y lo iban a demostrar.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

Esa noche

Aún recuerdo esa noche en que me rompió el collar. Mil fragmentos de malaquita quedaron esparcidos por el suelo, junto con mi dignidad. No sabía cómo había llegado a aceptar mi sumisión. Pero esa noche vi la luz; mientras estaba semiinconsciente, se me apareció un ciervo. De sus cuernos brotaban hojas y en su mirada vi la fuerza que me insufló coraje. Esa noche me fui. Empecé de nuevo, con la confianza de que todo iría bien. Hoy, diez años después, no puedo ser más afortunada. Todavía agradezco que ese ciervo intercediera en mi vida.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de junio, un microrrelato de 95 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

Kandra

Desde hacía milenios las personas habían creado una divinidad relacionada con la luna. Pero el secreto que escondía entre sus cráteres seguía sin ser descubierto. Allí habitaba Kandra, la última moradora lunar. Sus ojos de color platino brillaban con intensidad, igual que sus largos cabellos. Ella era la que controlaba los ciclos y cambios del astro nocturno, que tanto afectaban a mareas, cosechas, fertilidad… Pero se había quedado sola y eso supondría el fin de su especie. Lo que la humanidad no sabían es que morirían con ella.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs