
Corría el ‘80 cuando estaba en el garaje de mis padres creando un vídeojuego sobre un gánster apodado “El Águila azul”. El problema fue que mi padre necesitaba espacio; además de su camioneta, compró un sidecar y un casco. Me trasladé a la buhardilla. Me llevó varios días desmontar y volver a montar mi equipo. Pero la ola de calor de aquel verano me obligó a buscar otro sitio. Entonces, deseé tener un ordenador más fácil de transportar. La idea se impuso y abandoné el vídeojuego para crear el primer ordenador portátil. Con lo que gané, pude comprarme una casa.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de julio un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
¡Te invito a participar!
Puedes consultar las bases aquí:
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Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:
Lídia Castro Navàs
















