Dulces de leche

Foto propia. Polperro, 2016

De pequeña le encantaba comer dulces de esos de leche y caramelo. Por su peso y anatomía no lo tenía permitido, pero ella los comía igual, a escondidas. Como era muy observadora, aprendió a prepararlos según la receta tradicional de la granja donde nació. Su familia no era la dueña de esas tierras, solo estaba al servicio de los amos. Ella sentía que no encajaba allí y su gran sueño era montar su propia tienda de dulces de leche, pero sus más allegados le decían que lo olvidara, que no lo conseguiría, que nadie le compraría dulces a una vaca. Resulta que no sabía que las personas suelen desconfiar de los animales que hacen cosas fuera de lo común.

Lídia Castro Navàs