La lesión parecía superficial, que solo fuera una hendidura en la carne, pero en realidad era muy profunda; tan profunda que le alcanzaba el alma y de ahí brotaba su propia esencia.
De su herida no manaba sangre, sino luz. Y, aunque la piel sanaría, el alma guardaría esa cicatriz para siempre.
Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.
Lídia Castro Navàs
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Me encantó, la letra y el alma saliendo .🙏
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Me alegra que te haya gustado, Manuel. Un abrazo.
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Qué bien refleja tu tríada la dualidad entre lo físico y lo espiritual; y como el dolor puede transformarse en luz. Así lo he entendido yo. ¡Gracias Lidia!🙂🌿🍀
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Muchas gracias, Úrsula. Es lo bonito de esto, que cada uno capta lo que necesita o lo que le vibra en ese momento.
Un abrazo grande.
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Muy bonito texto Lidia, y acompañado de Lana del Rey, toda una experiencia. Saludos.
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Muchas gracias, Ana. Me alegra que te guste la combinación. Un abrazo.
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