Se encuentran dos amigos que hace tiempo que no se ven:
—¡Hombre, cuánto tiempo sin verte!
—Pues un año, nada menos. ¿Qué tal todo?
—No me puedo quejar, tengo un trabajo estable, que eso hoy en día ya es mucho.
—Me alegro. Yo voy haciendo trabajitos… ¡ahora estoy un poco colgado!
—Te veo muy delgado; si te descuidas vas a transparentar, amigo.
—Ya lo sé, es mi gramaje que no es muy bueno… En cambio tú, mírate, a todo color y plastificado, ¡qué lujo!
—Sí, soy reutilizable, de ahí lo de la estabilidad laboral. Bueno, te tengo que dejar, ¡cuídate mucho!
—Igualmente, compañero. En cuanto este se de cuenta de que me lleva colgando en la espalda me iré a descansar. Eso, si no me destripa…

