
Su enfermedad era respiratoria. Obligada a vivir detrás de una máscara que la aislaba del mundo, pero a la vez la mantenía con vida. La ignorancia, tan atrevida, la había herido en incontables ocasiones, aunque ella había aprendido a hacer del dolor medicina. Dentro de su particular burbuja florecía el amor de cada herida sanada en forma de pequeñas flores.
Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.
Lídia Castro Navàs
Para disfrutar de más tríadas visita la categoría siguiente:

La necesidad se suele hacer virtud demasiado a menudo… un abrazo!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Pues sí, hoy en día más que nunca. Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona