—Dicen que todo es precioso alrededor de la iglesia: el cielo, la montaña, la vegetación… que nos rodea un remanso de paz y que los tejados jaspeados y las paredes empedradas nos dan carácter.
—Pues yo no veo nada de eso.
—Por algo nos llaman arcos ciegos*, amigo.
*Un arco ciego en arquitectura es un arco sobrepuesto en un muro sin apertura alguna.
Lídia Castro Navàs
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