
Pasé de sentir el cálido tacto de tus manos a precipitarme en un profundo vacío.
Caí en un mar que se confundía con mi llanto y me hundí hasta el fondo, donde encontré a otras como yo.
Somos deseos y esperanzas lanzados al azar… ¿Qué destino nos aguarda en este pozo a tantas monedas?
Lídia Castro Navàs