
−¿Por qué están ahí sentados en el suelo?
−Bueno, están sobre la hierba… Les debe gustar.
−Pero las tumbonas tienen aspecto de ser cómodas y están vacías.
−Igual no son tan cómodas como parecen. Además ¿qué sabrás tú?
−Nada… Creo que va a llover de un momento a otro. Lo siento.
−¡Verás qué risa cuando se levanten todos y empiecen a correr! Jajaja
−¡No, mejor que no. Que se refugian debajo nuestro y me dejan todo pisoteado!
−Si tenemos suerte nos abrazarán, a mí me encanta.
−Quita, quita. Yo paso de que me toquen.
−Ay, pero qué cascarrabias que eres, amigo roble.
Lídia Castro Navàs