La casa de los olmos

Foto propia. Plymouth, 2016

Paseando por la ciudad acabé frente a la casa de los olmos. Estaba a la venta y sus puertas se encontraban abiertas. Quise curiosear. Se decía que algo horrible había sucedido en ese lugar. Yo desconocía la historia, pero en cuanto crucé el umbral, una desagradable sensación erizó el vello de mi nuca.

Lídia Castro Navàs

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8 comentarios en “La casa de los olmos”

  1. Los vivos pueden hacer mucho daño, pero los muertos… ayayayayyy qué miedo me dan (y eso que no he tenido ninguna experiencia con ninguno). Lagarto lagarto :))))

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