Juegos de infancia 

Foto propia. Tarragona, 2017

Los juegos infantiles en la calle son el mejor recuerdo que un niño puede guardar en su memoria y también en su piel: carreras de obstáculos interminables sorteando a los viandantes; aguantar la respiración detrás de una farola y creer que es el mejor escondite; jugar a fútbol e ir todos detrás del balón sin pensar en las normas; salir con la bici y explorar nuevos mundos a la vuelta de la esquina… 

Pero él no experimentó todo eso, no. Solo fue un mero espectador. Y es que él era un niño diferente; su piel no sufrió moratones, ni roces, ni chichones… pues era de cartón. Se dedicaba a observar el mundo detrás de un cristal; el cristal de su escaparate; allí donde pasó su vida como maniquí infantil. 

Lídia Castro Navàs

51 comentarios en “Juegos de infancia 

  1. ¿Sabes que cuentan que de pequeño, los maniquíes me daban … un «nosequé»?
    Creo que me identifico más con los moratones en las piernas, que con el bueno del maniquí.
    Abracada.

    • ¿Y a quién no le dan un «nosequé» los maniquís? Algunos son siniestros jajajaja
      Yo también con las piernas!! jejeje dichosos moratones en las espillas!! 😉
      Un abrazo, Carlos!!

  2. Y esas postillas que abarcaban toda la rodilla… Me ha dado hasta pena el maniquí, será siempre niño pero no podrá vivir todo eso. Muy bueno el microrrelato, ¡aunque la foto le delata! Un beso.

  3. 👏👏👏👏¡Cuánto ingenio e imaginación que posees, Lidia! Hoy nos has traído a este niño atrapado en su edad y eterna rigidez. Me gusta!😀
    ¡Felicidades! 😊
    Un abrazo!! 😄

      • Trasnochadora… tenemos demasiadas horas de diferencia.
        Por aquí con un jueves de cielo cubierto, lluvia y bastante viento.
        ¡Abrazos!

      • ¡Lo imagino! Es nada de envidiable trabajar con esas temperaturas tan altas; aunque en general pareciera que los españoles soportan mucho más el calor que nosotros. Allá, creo que colapsaría.
        ¡Besos!

  4. ¡Ay…! ¡Qué penita me ha dado el maniquí! Me dan ganas de sacarlo del escaparate y de llevármelo de viaje. La foto ayuda a crear un ambiente más solitario si cabe.
    Muy original, Lidia.
    Besos.

  5. Recordo que de petit em sabia mal que se’m cressin els moratons, perquè per a mi eren com senyals de guerra, jajaja.
    Més enllà d’això, trobo que a la vida hi ha molts maniquís, o que tots podem arribar a ser-ho, des de el moment en que perdem el control i ens convertim en simples espectadors de la nostra pròpia vida.
    Una forta abraçada, Lidia!

  6. Contiene un fondo poético, estupendo relato Lidia, no me quejaré de las pelotas rellenas con trapos, ni de los carreras de chapasmenos aún de la carencia de bici, pero que a ese tampoco se queje: ¡Que nunca le lavaron las rodillas con estropajo y jabón Lagarto!. Un beso

  7. Pobrete, cuánta envidia sentiría, ¿no? Sin un hada que lo convirtiera en muchacho de carne y hueso…
    Una pregunta… ¿por qué tanto punto y coma? 😉

    • Pues sí, da penita si lo piensas!! 🙁
      Lo puntos y comas con pausas, no tan largas como un punto y sí más que una coma. Y porque sí, porque me gustan jajajaja 😉
      Gracias, Lord!

      • 😀 😀 😀 😀 😀
        Es que a mí los punto y coma no me acaban de gustar, aunque los utilice precisamente de la forma en la que dices… Son manías al escribir, oye 😉

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