
El edificio dedicado a Dios ya estaba terminado. Cada piedra, cada gárgola, cada arco ojival y cada ventana polilobulada había sido construida con mis propias manos. Lo que nadie sabía es que había hecho un trato con el mismísimo diablo, quien, a cambio de la construcción de la iglesia, me había exigido poseer el alma del primer ser que traspasara el umbral del sacro lugar. Pero fui más listo que el diablo e hice entrar a un lobo en la iglesia antes que yo; así salvé mi alma.
Lídia Castro Navàs
¿Seguro que no fue un piojo el que entró primero? Ja, ja. Muy bueno, Lidia, ahí demostrando conocimientos 😉
En realidad, fue una pulga que saltó del lobo por delante suyo… vaya! acabo de estropear la segunda parte del micro! jajajaja
Muchas gracias, Luna! La arquitectura es mi debilidad, junto con la mitología 😉 🙂
jajaja. Què ocurrent! Un pacte amb el dimoni per construir un monument al enemic mortal!
Perfecte, Lidia!
Una forta abraçada!
Les coses més contradictòries soón a vegades les més creíbles! 😉 Gràcies, Javi! Una abraçada!! 🙂
Nadie dijo que el primer ser tuviese que ser humano, ¿no?😉
Y para qué querrá el diablo construirle un templo al enemigo??? Jijiii, me encantó.
Exacto! El solo pidió un alma, no específico. Y por lo que sabemos, el diablo por una alma hace cualquier cosa, así que por qué no ayudar a construir un templo para su archienemigo?! jaja 😉
Muchas gracias, Sadire!! Feliz sábado noche!! 🙂
Tu historia pasa, a partir de éste moment, a formar parte del epígrafe leyendas y demonios en la wikipedia. Hale por escribir tan bien mentiras, en castigo te acosará la fama. Un beso.
jajajaja Me has hecho reír un montón!! Qué cosas tienes, Carlos!! Muchas gracias por tus palabras, como siempre!! Un besazo de buenas noches!! 🙂
Buenas noches Lidia, felices sueños.
Pobre lobo… una cosa. Si seguimos a ciertos eminentísimos (nótese la ironía. Incluso el sarcasmo) padres de la Iglesia y filósofos antiguos en los que se basan los sistemas de los anteriores, los animales no tienen alma. ¿Acaso el maestro constructor, maese masón quizá, es un revolucionario de la concepción espiritual? 🙂
¿Y el diablo qué se sabe de los postulados de la santísima iglesia? Lo que la iglesia crea y afirme a él se la repampimfla 😛 ajajajaja
Revolucionario, maese constructor, lo es un rato! En eso no te quito razón 😉
O incluso sería esta la historia que sirve de justificación a la iglesia para afirmar que los animales no tienen alma, porque el diablo se la arrebató a todos ellos… mmmm podría ser, no?
jajajaja
No sé yo… pelín rebuscado lo veo 🙂
Eso sí, san Francisco de Asís algo diría al respecto.
jajajaja Me has hecho recordar aquel cuadro de Giotto de «San Francisco dando un sermón a la aves». Lo descubrí durante la carrera y aún hoy me hace gracia jajaja
¿Tú te has dado cuenta de que, si le pones un bocadillo a san Francisco que ponga «¿Te da’cuen, condemorl?», queda de miedo? 😀 😀 😀
Hasta tú das miedo «diciéndolo»!!! jajajaja
Buena manera de zafar… ponerle alma a lo que carece de ella, y qué alma! ¡Rayos!
Todo sea por engañar al diablo, que se cree muy listo jajajaja
Gracias, Pau! Un besazo 🙂
¡Muy bueno, Lidia… !
Está visto que tenemos que ser más listos del diablo para salvarnos de muchas cosas en esta vida.
Un beso, compañera.
Pues claro, tenemos que ser más listas que el mal 😉
Muchas gracias, Lola! Me alegra que te guste. Un abrazo 🙂
Hola querida Lidia, un poco más tarde de lo previsto , pero de nuevo por aquí. Me ha encantado el relato, pobre lobo, lo mismo vienen de ahí los hombres lobo, castigo del diablo, ajaja.
Besos de luz.
Qué alegría, María!!! Ha pasado mucho tiempo!! Espero que tu ausencia haya sido provechosa y tu vuelta, plena de energía renovada, sea para quedarte.
Pues lo que apuntas es interesante…. mmmm no había pensado en ello jajaja
Un besazo de luz y un abrazo cargadito de cariño atrasado!!
Pobre diablo! Engañado por un simple mortal. Jaja! 😉
La ironía de la vida!! 😉
Gracias, Little!! Abrazoooos!!
Pues si… imagino que sería un diablo muy joven jeje!
Cierto!!! jajajaja
Me encantó 🙂
Me encanta que te encanta. Muchas gracias 🙂 🙂
Te deseo una feliz noche de domingo