Así salvé mi alma 

Foto propia. Austria, 2017

El edificio dedicado a Dios ya estaba terminado. Cada piedra, cada gárgola, cada arco ojival y cada ventana polilobulada había sido construida con mis propias manos. Lo que nadie sabía es que había hecho un trato con el mismísimo diablo, quien, a cambio de la construcción de la iglesia, me había exigido poseer el alma del primer ser que traspasara el umbral del sacro lugar. Pero fui más listo que el diablo e hice entrar a un lobo en la iglesia antes que yo; así salvé mi alma.

Lídia Castro Navàs

28 comentarios en “Así salvé mi alma ”

    • En realidad, fue una pulga que saltó del lobo por delante suyo… vaya! acabo de estropear la segunda parte del micro! jajajaja
      Muchas gracias, Luna! La arquitectura es mi debilidad, junto con la mitología 😉 🙂

  1. Nadie dijo que el primer ser tuviese que ser humano, ¿no?😉
    Y para qué querrá el diablo construirle un templo al enemigo??? Jijiii, me encantó.

    • Exacto! El solo pidió un alma, no específico. Y por lo que sabemos, el diablo por una alma hace cualquier cosa, así que por qué no ayudar a construir un templo para su archienemigo?! jaja 😉
      Muchas gracias, Sadire!! Feliz sábado noche!! 🙂

  2. Tu historia pasa, a partir de éste moment, a formar parte del epígrafe leyendas y demonios en la wikipedia. Hale por escribir tan bien mentiras, en castigo te acosará la fama. Un beso.

  3. Pobre lobo… una cosa. Si seguimos a ciertos eminentísimos (nótese la ironía. Incluso el sarcasmo) padres de la Iglesia y filósofos antiguos en los que se basan los sistemas de los anteriores, los animales no tienen alma. ¿Acaso el maestro constructor, maese masón quizá, es un revolucionario de la concepción espiritual? 🙂

    • ¿Y el diablo qué se sabe de los postulados de la santísima iglesia? Lo que la iglesia crea y afirme a él se la repampimfla 😛 ajajajaja
      Revolucionario, maese constructor, lo es un rato! En eso no te quito razón 😉

    • O incluso sería esta la historia que sirve de justificación a la iglesia para afirmar que los animales no tienen alma, porque el diablo se la arrebató a todos ellos… mmmm podría ser, no?
      jajajaja

      • jajajaja Me has hecho recordar aquel cuadro de Giotto de «San Francisco dando un sermón a la aves». Lo descubrí durante la carrera y aún hoy me hace gracia jajaja

      • ¿Tú te has dado cuenta de que, si le pones un bocadillo a san Francisco que ponga «¿Te da’cuen, condemorl?», queda de miedo? 😀 😀 😀

  4. Hola querida Lidia, un poco más tarde de lo previsto , pero de nuevo por aquí. Me ha encantado el relato, pobre lobo, lo mismo vienen de ahí los hombres lobo, castigo del diablo, ajaja.
    Besos de luz.

    • Qué alegría, María!!! Ha pasado mucho tiempo!! Espero que tu ausencia haya sido provechosa y tu vuelta, plena de energía renovada, sea para quedarte.
      Pues lo que apuntas es interesante…. mmmm no había pensado en ello jajaja
      Un besazo de luz y un abrazo cargadito de cariño atrasado!!

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