Con los cinco sentidos

Foto propia. Vila-seca, 2017

Timbales, flautines y dulzainas sonaban sin cesar. El aroma de la leña quemada procedente de las tabernas se olía en el ambiente. En los tenderos, el tacto de la seda atraía las manos más curiosas. Las gentes abarrotaban las calles empedradas, bebiendo, riendo y danzando. Era día de feria en la ciudad; y la feria no solo se vive, sino que se siente. 

Lídia Castro Navàs

La feria llega a la ciudad

Foto propia. Plymouth, 2016

Era domingo, pero no un domingo cualquiera, era un día especial. La feria había llegado a la ciudad, por fin. Cuando eso ocurría, las calles se llenaban de música, de paradas y de gente alegre.

La feria para mí significaba muchas cosas, algunas divertidas y otras dulces: atracciones, casetas de puntería, ositos de peluche, algodón de azúcar, manzanas caramelizadas… pero nada tan dulce como un primer beso en lo alto de la noria al atardecer.

Lídia Castro Navàs

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