Las 13 rosas

1

Tapia del cementerio de La Almudena, Madrid. 

Las 13 rosas es el nombre colectivo que se le dio a un grupo de trece jóvenes, la mitad de ellas miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), fusiladas por el régimen franquista en Madrid, el 5 de agosto de 1939.

JSU

Cartilla de las JSU

Después de la Guerra Civil Española y de que los máximos dirigentes de PCE fueran exiliados, las JSU intentaron reorganizarse de forma clandestina. El nuevo secretario general fue José Pena, de 21 años.  

Un policía infiltrado, delató a José Pena, quien fue detenido y obligado, mediante torturas, a dar todos los nombres que conocía de su organización. Un total de 67 personas, entre las cuales había Las 13 rosas.

 

 

Sus edades estaban comprendidas entre los 18 y los 29 años cuando las detuvieron, las torturaron y las metieron en la cárcel de mujeres de Ventas, construida para 450 personas en la que se hacinaban unas 4000.

Carcel-de-Ventas-Curitas-Monjas-y-Presas

Cárcel de mujeres con las reclusas, vigilantas, curas y monjas.

 

La ejecuciones tuvieron lugar en la madrugada del 5 de agosto de 1939, junto a la tapia del cementerio de la Almudena de Madrid, a 2 km de la prisión de Las Ventas. Nueve de las jóvenes fusiladas eran menores, ya que la mayoría de edad estaba establecida en 21 años.

Estas eran «Las 13 rosas«:

Barrero Aguado Carmen

 

Carmen Barrero Aguado (20)

Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más. Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

 

 

Martina Barroso García

 

Martina Barroso García (24)

Al acabar la guerra participó en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (que estaba prohibido). Se conservan algunas cartas que escribió a su novio y a su familia en la prisión.

 

 

 

Blanca brisac vazquez

 

Blanca Brisac Vázquez (29)

La mayor de las 13. Tenía un hijo. Católica y votante de derechas. Era pianista y fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después.

 

 

BUENO_IBAÑEZ_PILAR

 

 

Pilar Bueno Ibáñez (27)

Con la guerra se afilió al PCE y fue voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE.

 

julia conesa conesa

Julia Conesa Conesa (19)

De Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Se afilió a las JSU. Trabajó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Antes de morir escribió una carta a su familia: “Madre, hermanos, con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie. Salgo sin llorar. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente (…) Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar”. Julia cerraba su carta con una suplica: “que mi nombre no se borre en la historia

Adelina García Casillas (19)

Militante de las JSU. Hija de un guardia civil. Le mandaron una carta a su casa afirmando que solo querían hacerle un interrogatorio ordinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.

Elena Gil Olaya (20)

Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.

González-García-Virtudes

 

Virtudes González García (18)

En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo (se dice) tortura.

 

López-Gallego-Ana

 

Ana López Gallego (21)

De Jaén. Militante de las JSU. Su novio le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó: «¿Es que a mí no me matan?».

 

 

joaquina lópez laffite

 

Joaquina López Laffite (23)

En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. La detuvieron el 18 de abril de 1939. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.

 

 

 

Manzanero-Salas-Dionisia

 

Dionisia Manzanero Salas (20)

Se afilió al Partido Comunista en 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

 

 

Victoria Muñoz García (18)

Se afilió con 15 años a las JSU. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartín de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.

rodriguez-de-la-fuente-luisa

 

Luisa Rodríguez de la Fuente (18)

Entró en las JSU en 1937. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.

 

 

En realidad, las fusiladas fueron catorce, aunque no el mismo día. El día 5 de agosto de 1939 fueron asesinados 13 mujeres y 43 varones; eso es lo que consta en el acta oficial.

TORRE_YELA_ANTONIA_2

 

 

Antonia Torre Yela (18)

Por un error de transcripción, en el oficio de piquete de ejecución figuraba como Antonio, Ella también militaba en la JSU. Sería fusilada el 19 de febrero de 1940.

 

 


Su único pecado: creer en la libertad  y reclamarla a través de la vía política, de forma pacífica.

Su condena: morir de noche, fusiladas contra un muro, después de torturas y meses en prisión, lejos de sus familias y a una temprana edad.

rosa abiréndose

Actos como estos no deben quedar en el olvido ni pueden repetirse. A todas ellas, gracias por intentar hacer de nuestra sociedad un lugar mejor donde vivir en libertad.

Lídia Castro Navàs

 

El 25N i les germanes Mirabal

Demà, dia 25 de novembre, es celebra el Dia Internacional contra la violència envers les dones. Cada any es duen a terme diferents actes entorn a aquesta data per tal de fer visible aquesta xacra que patim a nivell mundial.

El que motla gent no sap és per què ho celebrem el dia 25 de novembre. Per tal de saber-ho ens hem de traslladar a la República Dominicana a la dècada dels anys seixanta. Durant aquesta època el país es trobava sota una dictadura.

Leónidas Trujillo, el dictador, s’enamorà de Minerva Mirabal però en excedir-se en les seves atencions, ella el va bufetejar durant una festa multitudinària. El dictador ordenarà immediatament l’empresonament de Minerva i del seu pare, com a represàlia per l’atreviment de rebutjar-lo en públic.

Minerva, amb el sobrenom de “La Mariposa”, va aconsegur sortir de la pressó i, juntament amb dos germanes seves, encapçalaren una lluita en contra de la Dictadura de Trujillo i així venjar la mort del seu pare dins de la presó a causa de les tortures que li van infligir.

Font: la xarxa

El 25 de novembre de 1960 M. Teresa, Pàtria i Minerva foren assassinades per la policia secreta de Trujillo. Apallissades fins a la mort i col·locades dins d’un cotxe, foren llençades per un abisme i simular així un accident automobilístic.

L’any 1981 en la I Trobada Feminista d’Amèrica Llatina i el Carib es va proposar aquest dia per recordar així la valentia de les germanes Mirabal.

El 1999 les Nacions Unides aprovaren de forma oficial aquesta proposta, així des d’ençà, el 25 de novembre és el Dia Internacional contra la Violència envers les Dones.

A la gent que creu que aquest dia no és necessari, només els diria que en el que portem d’any (2013), 55 dones han mort a mans de les seves (ex) parelles. I des del 1999, any en què es començaren a recollir dades, en són 933!

Quan deixin de morir dones a mans de les seves (ex)parelles, quan deixin de patir violència sexual, quan deixin de ser moneda de canvi, quan deixin de ser víctimes de tràfic de persones… arribarà el dia en que totes les accions ja no seran necessàries, però, malauradament, mentre hi hagi dones que temin per la seva integritat (física o mental), només pel simple fet de ser dones, tot el que fem és poc!

Lídia Castro Navàs

Les dones de la Guerra

Estem dins de la celebració del 75è aniversari de la Guerra Civil Espanyola i un dia com avui, finalitzava la coneguda com Batalla de l’Ebre. Durant aquest aniversari sento parlar molt dels diferents episodis de la guerra i altres coses relacionades, però del que sento a parlar poc és del paper jugat per les dones en aquest conflicte.

Font: la xarxa

Quan esclatà la guerra, milers de dones republicanes es mobilitzaren en defensa del règim legítim, establert democràticament el 1931 i és que les dones es jugaven molt en aquella guerra. A partir d’aquell moment les dones es converteixen en agents històrics capaces d’escriure la seva pròpia història. I tot a través del treball actiu en el conflicte.

Així doncs, van aparèixer dues figures importants: L’Activista, que es mobilitzava des d’alguna de les moltes associacions feministes i antifeixistes que sorgiren com: el AMA (Asociación de mujeres antifascistas) o el secretariat femení del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Aquestes activistes treballaven des de la reraguarda i sempre a través mobilitzacions al carrer on reivindicaven la defensa dels seus drets.

Font: la xarxa

I l’altra figura era la de la Miliciana, en un principi només fou una figura simbòlica utilitzada en els cartells com a reclam i motivació de les tropes. Se la representava com una dona jove, atractiva i seductora, vestida amb una granota blava i amb un fusell penjat de l’espatlla. El 1936 es convertí en el símbol de la mobilització femenina contra el feixisme.

Font: la xarxa

La miliciana trenca amb el paper passiu de la dona. Ara la dona és activa, agressiva, revolucionària i porta pantalons! No deixava de ser una figura simbòlica, però reflectia molt bé els canvis a nivell femení. Moltes dones joves van mostrar la seva frustració de no poder anar a lluitar al camp de batalla, hi ha molts exemples, com els anomenades llibertàries, una d’elles fou Sara Berenguer, tot un símbol de les milicianes en actiu.

Però malauradament, tot i que les milicianes prometien molt pel que fa a l’accés de la dona en el conflicte, el desembre del 1936, la figura de la miliciana ja havia desaparegut dels cartells  i de la propaganda.

La heroïna que s’aixecava contra el feixisme era ara una figura desprestigiada i reprovable. Se la va associar amb allò més negatiu i que feia més mal a les dones, ja que se la va associar amb la figura de la prostituta. Mentre només era una figura simbòlica i seductora destinada als homes, no hi va haver cap problema, però quan hi hagué dones reals que van reclamar el seu dret de participar en la guerra, la cosa canvià. Això ja no agradava als sectors més conservadors de la societat, i és que en qüestió de gènere, la majoria de la societat era conservadora, fossin de la tendència política que fossin. Han de pensar que les dones, en aquest sentit, no foren ni tant sols recolzades per les associacions de dones.

La qüestió és que desprestigiant la figura de la miliciana i associant-la amb la prostitució van aconseguir estigmatitzar-la socialment. Fou un mecanisme molt eficaç i poderós per mantenir les dones allunyades del front de batalla.

Donat això, prengué força una altra figura femenina més adient o que agradava més a la societat del moment, que fou l’anomenada Mare Combatent, figura que contrastava molt amb la transgressora miliciana. La seva imatge era clàssica i el seu objectiu era el benestar familiar i col·lectiu.

Font: la xarxa

La Mare Combatent lluitava des de la reraguarda, sense aspiracions a participar en el conflicte directe. Se la representava com una dona madura, treballadora i podia aparèixer com a mare, mestressa de casa o sanitària. Fos com fos, mai no se l’associava amb les armes, la lluita activa o els pantalons! Molts foren els cartells, un tant patètics, amb mares de genolls plorant els seus fills brutalment ferits o morts en batalla, que incitaven a la voluntarietat d’altres mares.

El símbol de la maternitat no era nou i coneixien el seu potencial per a mobilitzar a les mares apel·lant així al seu dret de defensar als seus fills de la brutalitat feixista.

De fet, sigui com sigui, hem de pensar que la resistència civil i la supervivència quotidiana durant la guerra, s’expliquen gràcies a l’enorme esforç que desplegaren les dones, les quals aconseguiren, entre d’altres coses, que els serveis socials i sanitaris funcionessin tot i l’augment de la demanada durant el conflicte.

 Així doncs, fos quin fos el paper que adoptaren les dones durant la GCE, més actiu o més passiu, des de les mobilitzacions o des de la reraguarda, el seu paper fou sens dubte de rellevant importància. Encara que ja sabem quin fou el resultat de la guerra, no podem ni oblidar ni menystenir la tasca d’aquestes heroïnes anònimes.

Lídia Castro Navàs