
Preciosas palabras encadenadas,
Ovacionadas allá donde vayas.
Entorno al amor, la primavera, la vida…
Siempre recitadas con devoción,
Ilusión y pasión mezcladas,
Aún con lágrimas en el rostro derramadas.
Lídia Castro Navàs

Preciosas palabras encadenadas,
Ovacionadas allá donde vayas.
Entorno al amor, la primavera, la vida…
Siempre recitadas con devoción,
Ilusión y pasión mezcladas,
Aún con lágrimas en el rostro derramadas.

No puedo retener tu recuerdo por más tiempo,
se me cuela entre los dedos como fina arena del desierto.
Tu voz, que calmaba mi alma y estimulaba mi cuerpo,
se diluye ahora en mi memoria; solo escucho su último eco.
Las palabras pronunciadas se desvanecen lentamente,
aunque de forma irremediable,
dejando tras de sí un sabor agridulce de un recuerdo mortecino.
Y los momentos con tanto anhelo compartidos
no son más que nubes rotas después de una tormenta.
Lídia Castro Navàs
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