El día 3 de marzo de 2014 el concepto de foto selfi entró en nuestras vidas con mucha fuerza.
Si consideramos el selfi como una autofoto o autorretrato fotográfico (de hecho, así es como lo define la RAE), el primero en hacerse uno fue el empresario americano Robert Cornelius en 1839. Tuvo que estar quince minutos parado frente a la cámara y el resultado es una expresión en su rostro de desconcierto, pues no sabía si lo estaba haciendo bien.

Pero lo cierto es que a la definición de autofoto hay que añadir que debe hacerse con un dispositivo digital. Esa es la verdadera definición del concepto selfi que aparece por primera vez lejos del ámbito académico en 2002 en un foro australiano.
El año 2013 el diccionario Oxford la escoge como palabra del año y es un año después cuando, durante la ceremonia de los Oscar, el día 3 de marzo de 2014, un grupo de actores y actrices se hacen una autofoto usando un teléfono móvil. Se considera el primer selfi más multitudinario (incluía 12 personas) y el que más retweets consiguió.

Sea como sea, me ha hecho pensar en una referencia muy anterior: en el mito de Narciso y en concreto en su trágico final. Por si no te acuerdas de esa historia, te dejo un vídeo donde te la explico:
El trágico final de Narciso se debe a que se enamoró de su propio reflejo que vio en la superficie de un lago y no pudo dejar de mirarse hasta caer al agua y morir ahogado. Me pregunto: ¿Qué hubiera hecho Narciso de tener un móvil? ¿Hubiera llenado sus redes con selfis? ¿Eso le hubiera saciado su obsesión por su imagen?
Y lo más importante: ¿Se hubiera ahogado en su propia vanidad en vez de en un lago?
Solo espero estar a salvo de esa obsesión por diez años más.
¿Tú qué opinas?
Lídia Castro Navàs




















