128

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Había contado esos escalones en muchas ocasiones. 128. Suponían la distancia que separaba las caballerizas de mi alcoba, situada en lo alto de la torre norte, justo debajo del palomar. Pronto me acostumbré a dormir con sus arrullos y ese olor tan característico. A lo que no me habitué fue a estar tan lejos de ti, de tu calidez, de tu aroma… Cada día recorría los 128 escalones para llegar a la cuadra y estar un rato contigo, cepillarte y hablarte de cómo ansiaba mi libertad. Tú me respondías con tus relinchos, que aunque no los entendía, me reconfortaban sobremanera.

Lídia Castro Navàs

 

38 comentarios en “128”

  1. ¡Me encanta! Un hermoso caballo que escucha sus deseos de libertad, donde encuentra consuelo, aunque ni él la entienda ni ella a él tampoco hay algo que los une.

    La fotografía es preciosa.

    Un abrazo de luz.

  2. Me ha gustado el texto y ese ansia de libertad, pero me he quedado con un detalle.
    Veamos: 128 escalones de bajada y 128 escalones de subida, todos los días, supone un ejercicio estupendo.
    Se nota que necesito el finde ¡¡¡ Abracada

  3. ¿Es un fragmento de un texto más largo verdad? Abre un sinfín de posibilidades y rememora un antes y anticipa un después. ¿No pensarás dejarnos así? Un besazo.

  4. Las pequeñas escapatorias a las penas crónicas. Las gateras de la vida, que dice Lorenzo Silva. La sinfonía de relinchos como música celestial.
    Muy elegante y un poco triste.

  5. Enternecedora tu fábula, me hizo recordar a Platero…adoro cualquier tipo de equino, por cierto hasta en las pinturas rupestres aparecen dibujados, con trazos de amor

  6. Wow! Espectacular, com sempre! Al principi em pensava que es tractava d’una història d’amor, però al mateix temps em deia que no ho anaves a ficar tan fàcil, i que anaves a sorprendre’m, i així ha sigut.
    El cavall és un animal molt noble i majestuós. M’encanta!

  7. Lidia esta mañana lo leí, pero terminaba de llegar del trabajo y subir tanto escalones me cansaron. Es precioso lo que escribes. Pero otra vez , déjame preparado una silla, para cuando me canse. Un gran abrazo.

  8. Imagino que podría bajar y subir con los ojos cerrados y acertar, de tan sabido el camino…
    Todos ansiamos la libertad de una manera u otra, y buscamos la manera de escapar.
    Besos.

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