La fórmula de Antálcidas

Corría la primavera de 1742 cuando algo increíble sucedió en el laboratorio de Antálcidas, el último gran alquimista. Yo lo presencié todo: el maestro se pasó la noche experimentando con una fórmula para convertir las plumas en oro. Y no solo lo consiguió, sino que además, pudo demostrarlo: puso en una balanza una pluma y en la otra una bolsa con su creación. Resultó que el oro era más liviano que la pluma, de la que solo usó las barbas. 

Antálcidas se haría rico y yo debería buscar otra forma de cubrirme, estaba seguro de que perdería todas mis plumas. 


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Lídia Castro Navàs

10 comentarios en “La fórmula de Antálcidas

  1. La pobre ave (loro, papagayo, paloma… no sabemos) le contó asustada las noticias a sus dos primas, a lo cual comentaron cada una de ellas:

    Vaya, vaya… ahora puedes terminar desplumada no solo para acabar en la cazuela, o jugándote todo el dinero en las apuestas o las cartas.

    Es tremendo. Ahora no solo corren peligro (en aras de la ciencia) las cobayas y los conejillos de Indias.

    Muy bueno, muy divertido, especialmente el final.

    Namaste.

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  2. Hola, Lidia, me ha gustado mucho la labor creativa que has realizado con las cartas propuestas para este reto, además con el plus de ese toque de hurmor final que nos da el descubrir quién es el narrador de tu historia.

    Muy buen trabajo, un abrazo.

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