
Salir del pozo oscuro en el que se había convertido mi vida fue un gran reto. Algo me empujó: tal vez fueran las flores lilas que trajo mi vecina; me aseguró que no solo eran bonitas sino que me ayudarían. No entendía cómo iban unas flores a ayudarme, pero confié. O quizás fueran los consejos de mi hermano: “Coge la barca y échate al río. Navegar lo soluciona todo”. Valga decir que él es escorpio y marinero, su elemento es el agua y su pasión navegar. No sé qué fue, pero aquí estoy, remo en mano, rumbo a lo desconocido.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de mayo, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
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Lídia Castro Navàs















