
Ser el fantasma de una mansión es cada vez más exigente. Al principio, el trabajo me gustaba, era fácil y divertido asustar a esas gentes desprevenidas. Pero la industria ha cambiado mucho. La última petición fue aparecer lavándome los dientes; con el cepillo de dientes en una mano y la pasta en la otra salí a hacer mi “numerito”. Me siento como un bufón, cuyo único cometido es hacer reír a costa de perder su dignidad. He dejado de dar miedo, la gente prefiere reír, pero yo no estoy seguro de que esto sea para mí.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de octubre, un microrrelato de 98 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
¡Te invito a participar!
Puedes consultar las bases aquí:
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Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:
Lídia Castro Navàs


Parece que que para los fantasmas también resulta difícil trabajar en algo que les gusta. Podría decir nuestra fantasma que «¡lo que hay que hacer para seguir siendo espíritu!» Me ha gustado mucho tu relato y me ha hecho pensar que cuánto nos cuesta estar contentos, incluso en otro nivel.
Un saludo.
Muchas gracias por valorarlo. Y si te he hecho reflexionar, pues misión cumplida! Un saludo y hasta pronto.
Triste destino acabar de bufón, cuando tu vocación es dar miedo. Yo que ese fantasma me salía del sistema opresor mercantilista jejeje. Muy bueno Lidia, y nos hace reflexionar sobre cómo moldean nuestra personalidad presiones externas. Abrazo fuerte.
jajaja Eso debería de hacer, rebelarse contra la patronal y reivindicar su vocación. Me alegra mucho que te haya gustado. Gracias por valorarlo. Un abrazo, Ana.
Ahora que lo dices… las patronales están llenas de fantasmas, es verdad. 😀
Jajaja Esa sí que es buena!!!
Parece que ya nadie se asusta por nada; hasta los fantasmas se tienen que reinventar. 😉
jejeje exactamente. Gracias 🙂
Lo que hay que hacer para reinventarse. Quizá es un fantasma 2.0. Un fantasma algo desconcertado al que parecen empujar a la bipolaridad.
Dile que pruebe a mostrarles una caries espantosa en una gran sonrisa… igual así se les hiela la sangre, ja ja.
Una abraçada.
Jajaja buena opción! Seguro que no se le ha ocurrido eso de la caries. Gracias, What. Una abraçada.
Jo cada día está más difícil la faena . Gracias, me a gustado mucho se ve como la presión social nos empuja a realizar actos que no nos gustan.
Así es, Manuel. Gracias por tu comentario. Un abrazo.