
Llevaba caminando toda la noche, no sabía si la dirección era la correcta o había estado dando círculos. La oscuridad del bosque no me permitía ver mis pasos. Deseé poder volar y recordé las zapatillas aladas de ese dios griego; no supe su nombre en el examen y seguía sin saberlo. Pero sí recordaba el del monstruo mitad humano, mitad toro: el Minotauro del laberinto (curiosamente, yo me sentía en uno). La excursión para ver unas pinturas rupestres se había truncado cuando me despisté. La profesora tenía mi móvil y yo una orientación pésima.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de abril, un microrrelato de 94 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
¡Te invito a participar!
Puedes consultar las bases aquí:
¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura?
Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:
Lídia Castro Navàs


Hola Lidia, muy buena la propuesta a tu propio reto, con los elementos hilados de forma muy inteligente. No hay nada peor en estos días que perderse y no traer el móvil. Logras transmitirnos la sensación de angustia. Buenísimo. Abrazos.
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Muchas gracias, Ana. Perderse ain móvil es angustioso, pero perderse en el móvil puede ser aún peor (y hoy en día hay mucha gente, sobre todo adolescentes, enganchados).
Un abrazo grande.
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Integrados con total naturalidad los elementos del reto en este buen relato. Comprendo perfectamente a la protagonista, porque yo también tengo un pésimo sentido de la orientación.
Tu relato es una de las peores pesadillas posibles de una persona aquejada de nomofobia. Terrible cómo estas nuevas tecnologías están cambiando a tantos seres humanos en el mal sentido… esas dependencias…
Namaste.
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Gracias, What. Me alegra que te haya gustado el micro. Es una terrible realidad lo de la adicción a las pantallas y más cuando afecta a tantos jóvenes. Abraçada!
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Muy bien integrados los elementos y una historia interesante de un estudiante con mal sentido de la orientación. A mí me suele ocurrir que me pierdo cuando le hago caso al móvil. Es que donde haya una buena brújula…
Un saludo
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jajaja justo al revés que a mi protagonista. Desde luego que con una buena brújula no hace falta orientación.
Muchas gracias por tus palabras, Lufe. Un abrazo.
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Está claro que quizás confiamos demasiado en la tecnología. Dijo el abuelo sacando el mapa y la brújula del bolso. Un abrazo.
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Pues sí, Carlos. Y como profe estoy deseando que limiten el uso de redes sociales a adolescentes menores porque les está afectando mucho a nivel metacognitivo.
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Estimada amiga, temo que no sea casual. Cómo que este no es un canal seguro para hablar de ello. Un besazo.
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Pingback: EJ: Aportaciones de abril ’26 | El Blog de Lídia
¡Hola, Lídia!
Me gustó mucho tu micro lleno de referencias mitológicas. Esperemos que la protagonista encuentre el camino de regreso. ¡Un abrazo!
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Hola, Cristina. Cuando estamos perdidos en nuestro propio laberinto emocional hay que ser conscientes del proceso que nos llevará a la salida. Con o sin móvil jejje
Gracias. Un abrazo!
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