
No podía más, mi cuerpo no estaba bien y la vida se me antojaba un infierno. Cuando cumplí los 18 mi bisabuela me regaló un colgante con la runa kaunaz y algo dentro de mí se despertó; como una iluminación súbita, una sabiduría profunda que me hizo comprender la vida de un modo muy diferente. Mi cuerpo se estaba comunicando conmigo a través del dolor y, cuando por fin lo escuché, todo se hizo más liviano. Supe que no podía ir en contra de lo que mi alma estaba destinada a hacer, por mucho que no encajara con la sociedad.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de junio un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
¡Te invito a participar!
Puedes consultar las bases aquí:
¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura?
Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:
Lídia Castro Navàs


Muy interesante, Lidia. Me hace pensar y aprender. Gracias.
Me gustaMe gusta