Con la cabeza en la luna

Bostecé y estiré los brazos por encima de la cabeza. Tantas horas de investigación sin dormir y sin apenas comer… Tenía la mente en la luna. Nada me llevaba hasta la cura del virus que afectaba cada vez a más gente. Estábamos ante otra pandemia que dejaba huella, como la que Amstrong dejó en la superficie lunar al pisarla por primera vez. 

Me reí y alejé esos entrometidos pensamientos. Volví a mirar en el microscopio la última muestra y allí estaba: el ogro que nos perturbaba parecía ser sensible a ese compuesto. Había encontrado una vacuna.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de abril, un microrrelato de 96 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

¡Te invito a participar!

Puedes consultar las bases aquí:

¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura? 

Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:

Lídia Castro Navàs

Escribir Jugando. Abril ’25

Antes de participar consulta las bases y los retos anteriores.


Abril

  1. Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta.
  2. En tu creación debe aparecer el dado: ogro.

Carta: Dixit. Dado: Story cubes.

Opcional:

Que aparezca en la historia algo relacionado con la invención del microscopio.

Carta: Timeline.


¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura? 

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Una espiral para unirlas a todas

Sentían que el poder se les escapaba de las manos. La ira se apoderó de ellos. Los tres sabios propusieron su idea:

—Crearemos una  nueva estructura. Se basará en la sumisión de las mujeres. 

—¿Y si ellas no quieren? —se atrevió a decir uno, el que llevaba una amatista en el cuello y defendía que las mujeres solo querían la igualdad, no ser superiores.

—No podrán decidir. Quedarán atadas en esa espiral invisible.

—Entonces seremos nosotros los superiores —volvió a hablar. 

Los tres sabios hicieron un gesto y se lo llevaron para silenciarlo. Luego continuaron. 

—La estructura se llamará Patriarcado.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de marzo, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

¡Te invito a participar!

Puedes consultar las bases aquí:

¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura? 

Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:

Lídia Castro Navàs

Escribir Jugando. Marzo ’25

Antes de participar consulta las bases y los retos anteriores.


Marzo

  1. Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta.
  2. En tu creación debe aparecer el mineral: Amatista.

Carta: Earth Wisdom.

Opcional:

Que aparezca en la historia algo relacionado con esta flor de Bach: Cherry Plum.

Esencia indicada para el miedo a perder el control y hacer algo terrible. Todo lo que se reprime de uno mismo y que no se quiere que se manifieste en la vida. Para ello son personas que controlan todo al máximo. Cuando se baja la guardia, se pierde el control. El descontrol puede manifestarse a nivel nervioso: ataques de ira, gritos, tics nerviosos, represión, temblores, descontrol de esfínteres.

Los que ya me conocéis sabéis que soy terapeuta floral y me encantan las flores, pues nos ayudan a gestionar nuestras emociones (¡Y, además, son preciosas!). Así que he decidido incluirlas en algunos desafíos.


¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura? 

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En la hemeroteca

Estaba en la hemeroteca consultando varios periódicos del siglo XVII. Realizaba una investigación poco interesante para un trabajo de la carrera, cuando una noticia llamó mi atención: «Se busca héroe», rezaba el titular. Resultaba que un libro encantado había dado vida a un monstruo que amenazaba con salirse de sus páginas y se buscaba un héroe capaz de detenerlo. La recompensa era un cofre lleno de oro.

Me iría bien ese dinero, ¿estaría aún vigente el llamamiento? 


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de febrero, un microrrelato de 77 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

Escribir Jugando. Febrero ’25

Antes de participar consulta las bases y los retos anteriores.


Febrero

  1. Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta.
  2. En tu creación debe aparecer el dado: cofre.

Carta: Dixit. Dado: Story cubes.

Opcional:

Que aparezca en la historia algo relacionado con la invención del periódico (Relation) en 1605.

Carta: Timeline.


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El mineral de Odín

Se desató una tempestad en altamar como nunca la había vivido. El miedo empezó a anidar en mí entre los estruendosos truenos y la negrura que, de repente, había cubierto el cielo del mediodía. El capitán, que se llamaba como el rey de los dioses vikingos, salió a la cubierta armado solo con un mineral; lo levantó al cielo y miró a través de él sin perder el equilibrio. Después pidió un cambio de rumbo. Al poco salimos de la tormenta. 

Luego supe que el mineral de Odín le permitía ver el sol incluso a través de las nubes.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de enero, un microrrelato de 99 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

Escribir Jugando. Enero ’25

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Enero

  1. Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta.
  2. En tu creación debe aparecer el mineral: Piedra sol.

Carta: Gods and Titans.

Opcional:

Que aparezca en la historia algo relacionado con esta flor de Bach: Aspen

Esencia floral que trabaja el miedo a lo desconocido. Son personas que sienten o experimentan: angustia, sonambulismo, pesadillas, pensamientos apocalípticos, escalofríos, insomnio, tensión en los ojos, nerviosismo, etc. El miedo puede darse tanto de noche como de día. 

Personas muy sensibles y sensitivas que captan los ambientes densos o cargados. Es importante que hagan caso a su intuición para alejarse de esos ambientes que las incomodan. 

Los que ya me conocéis sabéis que soy terapeuta floral y me encantan las flores, pues nos ayudan a gestionar nuestras emociones (¡Y, además, son preciosas!). Así que he decidido incluirlas en algunos desafíos.


¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura? 

Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:

En el infierno

Miro el reloj, son algo más de las tres de la madrugada y las bombas siguen cayendo. El silbido ensordecedor que producen los proyectiles en su caída libre se introduce en mi mente con la facilidad con que una piedra rompe un delicado cristal.

De las paredes de roca recientemente excavada cuelgan luces improvisadas. No son más que bombillas que parpadean continuamente y se apagan cada vez que hay un nuevo impacto. La oscuridad solo dura unos segundos; unos segundos que se hacen eternos en esa frágil espera.

El refugio antiaéreo está lleno de gente asustada y eso se traduce en un silencio sepulcral. Nadie dice nada, solo se pueden intuir las respiraciones contenidas y algún que otro gemido, casi imperceptible, que se escapa de forma involuntaria. Ni siquiera las criaturas lloran, como si se les hubiera olvidado hacerlo, como si de repente fueran personas adultas respetando esa mudez tensa con renuncia estoica. Solo hay una cosa que rompe el silencio: las sirenas. Ellas anuncian, incansables, que el peligro llega desde el cielo y que nadie está a salvo.

En este reducido espacio nos hacinamos todos: hombres y mujeres; ancianos y niños. Aquí todos somos iguales; el miedo… el miedo a morir nos iguala; la muerte nos iguala y nos recuerda que nadie es mejor que nadie. Y ese mismo miedo se refleja de distintas formas en los rostros de las personas que me rodean y con quien comparto la respiración contenida, como si el oxígeno de la estancia fuera un bien preciado a punto de agotarse.

Mis manos, sucias y temblorosas, sostienen la cámara con el temor de quien lleva una bomba a punto de estallar. Aunque la acreditación de corresponsal cuelga por encima de mi chaleco bien visible, mostrando el porqué de mi presencia allí, no sé de dónde sacar las fuerzas para levantar mi Canon e inmortalizar este momento.

Los años de experiencia en varios conflictos bélicos distintos no me ayudan a afrontar esta situación por muy similar a las otras que sea. Mi empatía, a veces tan útil y necesaria, se convierte en lo que ahora me impide tener la mente fría.

Inhalo profundo; todo lo profundo que me permite el pecho encogido, y suelto un bufido, que suena más alto de lo que me gustaría admitir, y con el aire dejo ir también mis miedos, mis frustraciones y la desesperanza que anida en muchos de los corazones presentes. Una desesperanza que tiñe de negro el futuro de la humanidad como sociedad. Una sociedad que vive, pero que no sabe convivir. Mucho tenemos que aprender todavía… Y por eso debo continuar con mi labor, para dar a conocer al mundo entero la injusticia, el dolor y el desamparo de los más débiles e inocentes. Me aferro a ese sentimiento mientras alzo mi cámara y así poder seguir un día más en el mismísimo infierno.

Lídia Castro Navàs

Hechizo contra esa moda

Iba a acabar con esa moda de la lectura. Muchos posaban con los libros que tenían, leían o veían en librerías. Mera fachada; nadie se paraba a reflexionar sobre su contenido. Al doblar la esquina, me escondí bajo la capucha. Me acordé que había comprado esa capa en un mercado medieval, el mismo día que encontré el tratado de brujería de donde había sacado el hechizo. Al llegar al observatorio lo recité y el cielo se cubrió de letras brillantes. Todas las páginas del mundo quedaron en blanco igual que las mentes de las personas que se vanagloriaban de leerlas.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de diciembre, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

¡Te invito a participar!

Puedes consultar las bases aquí:

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Lídia Castro Navàs