Todas las flores tienen espinas

Y al ver tan bella flor, quise oler su perfume. Con mi mano desnuda me la acerqué al rostro. Pero enseguida pude notar como una gota de caliente sangre carmesí corrió hacia mi muñeca. Una de las espinas me había herido. Saqué el cuchillo del cinto que ceñía mi coraza, corté la flor y la despojé de todas las espinas con ayuda del filo de la hoja de acero. Entonces, me coloqué la flor entre mis rizados cabellos y me fui en busca de nuevas historias que contar.

#FeliçSantJordi2016

@lidiacastro79

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De noche en la oficina

Inicio de la historia:
Eran las 11 de la noche de un viernes y todavía estaba en la oficina, entre montañas de papeles y llamadas desagradables de hombres enfadados. Sus compañeros de redacción ya hacía horas que se habían marchado. Ninguno de ellos le había prestado su ayuda, vaya novedad. Y Raquel, sola con sus remordimientos por haber plantado, una noche más, a su pareja en el restaurante era incapaz de encajar las piezas del tema que le había tocado redactar. El tic tac del reloj se alternaba con el sonido del teclado al escribir, mientras sus nervios no hacían más que aumentar…

Mi continuación:
Tener que redactar un artículo sobre una truculenta historia de amor siempre era complicado, pero esta vez lo era aún más, pues ella era parte implicada. Nadie lo sabía y ella lo había obviado cuando el jefe le encargó la tarea. ¿Pero cómo iba a escribir sobre algo que tanto dolor y vergüenza le causaba? De repente, la bombilla de su lámpara parpadeó y la sacó de sus cavilaciones. Sin esperarlo, le sobrevino la inspiración y las yemas de sus dedos empezaron a deslizarse por el teclado, como guiados por una musa invisible.

@lidiacastro79

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