
Bostecé y estiré los brazos por encima de la cabeza. Tantas horas de investigación sin dormir y sin apenas comer… Tenía la mente en la luna. Nada me llevaba hasta la cura del virus que afectaba cada vez a más gente. Estábamos ante otra pandemia que dejaba huella, como la que Amstrong dejó en la superficie lunar al pisarla por primera vez.
Me reí y alejé esos entrometidos pensamientos. Volví a mirar en el microscopio la última muestra y allí estaba: el ogro que nos perturbaba parecía ser sensible a ese compuesto. Había encontrado una vacuna.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de abril, un microrrelato de 96 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
¡Te invito a participar!
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Lídia Castro Navàs










