
Corría la primavera de 1742 cuando algo increíble sucedió en el laboratorio de Antálcidas, el último gran alquimista. Yo lo presencié todo: el maestro se pasó la noche experimentando con una fórmula para convertir las plumas en oro. Y no solo lo consiguió, sino que además, pudo demostrarlo: puso en una balanza una pluma y en la otra una bolsa con su creación. Resultó que el oro era más liviano que la pluma, de la que solo usó las barbas.
Antálcidas se haría rico y yo debería buscar otra forma de cubrirme, estaba seguro de que perdería todas mis plumas.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de abril, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
¡Te invito a participar!
Puedes consultar las bases aquí:
¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura?
Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:
Lídia Castro Navàs


Hola Lidia, buenísimo. Muy original apartándote del tema del «juicio» que sugiere la imagen. Lo disfruté, saludos.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola, Ana. Muchas gracias 😊 La verdad es que me vino a la mente algo relacionado con un juicio, pero pensé justo eso, que era lo que más inspiraría esta carta, así que me quise apartar de esa idea. Me alegra aue te haya gustado. Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Este micro hace que la expresión «pluma de oro» cobre un nuevo sentido.
Besitos 😘
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola, Ratoner. Gracias. Un abrazo.
Me gustaMe gusta
jajaja, que bueno Lidia , me encanta. Tendrá que salir el ave huyendo para no quedarse sin plumas. Un abrazo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Síii jajaja. Gracias, Nuria. Celebro que te haya gustado. Un abrazo. 🙂
Me gustaMe gusta
La pobre ave (loro, papagayo, paloma… no sabemos) le contó asustada las noticias a sus dos primas, a lo cual comentaron cada una de ellas:
—Vaya, vaya… ahora puedes terminar desplumada no solo para acabar en la cazuela, o jugándote todo el dinero en las apuestas o las cartas.
—Es tremendo. Ahora no solo corren peligro (en aras de la ciencia) las cobayas y los conejillos de Indias.
Muy bueno, muy divertido, especialmente el final.
Namaste.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias, What. Esas dos primas están en lo cierto jeje. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo.
Me gustaMe gusta
Hola, Lidia, me ha gustado mucho la labor creativa que has realizado con las cartas propuestas para este reto, además con el plus de ese toque de hurmor final que nos da el descubrir quién es el narrador de tu historia.
Muy buen trabajo, un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias, Carles 🙂 Me alegra que te haya gustado. Un abrazo.
Me gustaMe gusta