
No podía más, mi cuerpo no estaba bien y la vida se me antojaba un infierno. Cuando cumplí los 18 mi bisabuela me regaló un colgante con la runa kaunaz y algo dentro de mí se despertó; como una iluminación súbita, una sabiduría profunda que me hizo comprender la vida de un modo muy diferente. Mi cuerpo se estaba comunicando conmigo a través del dolor y, cuando por fin lo escuché, todo se hizo más liviano. Supe que no podía ir en contra de lo que mi alma estaba destinada a hacer, por mucho que no encajara con la sociedad.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de junio un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
¡Te invito a participar!
Puedes consultar las bases aquí:
¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura?
Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:
Lídia Castro Navàs


Muy interesante, Lidia. Me hace pensar y aprender. Gracias.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias a ti, Julie. Que te haga reflexionar era el objetivo del texto. Así que te agradezco el comentario. Un abrazo
Me gustaLe gusta a 1 persona
super super, lasrunas tienen ese poder. Mis felicitaciones.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias, Manuel. Me gusta pensar que ciertos objetos obran magia en nosotros cuando se lo permitimos. Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola, Lidia. Me gusta tu micro. Muestras la influencia positiva de la runa, pero también la sabiduría ancestral de la bisabuela. ¡Qué seríamos sin los consejos de quienes nos precedieron! También es interesante esa lucha interior, debilitante, contra su verdadera naturaleza. Al abrazarla con todo su ser, cambia todo. Muy bueno. Abrazo fuerte.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias, Ana. Creo que muchas personas pasamos de algún modo por esa lucha interna. Un abrazo.
Me gustaMe gusta