
La oscuridad era total en ese espacio reducido.
Se había ido la luz en muchos sitios. Respiré hondo y deseé que pensaran en mí.
—Las velas no durarán mucho. ¿Hay una linterna? —preguntó alguien ahí afuera.
—Espera…
Entonces me sacaron del cajón. El precinto de mis pilas seguía intacto. Cuando me las colocaron, se hizo la luz. Llevaba allí desde diciembre, pero creyeron que unas luces de Navidad a pilas habían sido una mala compra; me sustituyeron por un tubo de led con enchufe. Nunca pensé que mi momento de brillar llegaría un 28 de abril.
Lídia Castro Navàs
PS. Microrrelato creado como recuerdo (ficticio) del apagón eléctrico vivido en España el pasado 28 de abril de 2025.










