Tiempos de innovar

Los tiempos estaban cambiando, incluso para las personas que se dedicaban a la magia y a la hechicería. Estaba muy visto eso de poner veneno en una manzana, así que la pócima de desamor que estaba creando sería más original, más creativa, más innovadora… La persona que escuchara la música de un violín, en el momento en que sonaran esos acordes concretos, caería víctima de su hechizo y perdería la capacidad de amar. Así como él había perdido su corazón tiempo atrás. Esa sería su venganza, por un rechazo que todavía hacía sangrar su orgullo herido.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de octubre, un microrrelato de 96 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura? 

Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:

Lídia Castro Navàs

Reflotar

Desde que empezó su nuevo trabajo se sentía arrastrada por un mar emocional. No tenía control de nada, solo era víctima de la marea y el oleaje que la llevaban de un lado a otro.  Decidió hacer una meditación profunda y para ello se ayudó de un ágata cornalina, que sujetó con fuerza en la mano derecha y unas gotas de una esencia de orquídea en las sienes. Entonces, invocó a su tótem preferido: el caballito de mar, que la reflotó hasta la superficie donde pudo respirar aliviada de nuevo.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de septiembre, un microrrelato de 90 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

Beber directamente del brick

El hatillo estaba tirado en el suelo del callejón donde me alojaba. Lo que más echaba de menos era beber leche todas las mañanas, directamente del brick. Sé que ella odiaba que hiciera eso. ¡Lo que daría por hacerla enfadar de nuevo, por rodearla entre mis brazos y susurrarle lo mucho que la quería! Pero ya no podía volver atrás; no con mi máquina del tiempo estropeada. Las manillas del reloj se habían roto y allí jamás encontraría el material adecuado. Había fracasado en mi intento por impedir su muerte; había desaprovechado el único salto temporal que me quedaba. 


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de junio, un microrrelato de 99 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

El pacto del hidromiel

Siendo tres adolescentes bebedores de hidromiel hicieron un pacto; se protegerían siempre, ante cualquier enemigo y en cualquier batalla. Uno de ellos levantó su jarra con una mano y con la otra apretó con fuerza la punta de obsidiana que colgaba en su cuello. Los otros dos lo imitaron y brindaron por la protección que se acababan de prometer. Lo que no sabían es que una guerra estaba a punto de estallar y ellos jugarían un papel muy importante. Ninguno de los tres sobrevivió: solo sus espadas, que aún reposan a los pies de la Dama, nos recuerdan su historia.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de mayo, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

La fórmula de Antálcidas

Corría la primavera de 1742 cuando algo increíble sucedió en el laboratorio de Antálcidas, el último gran alquimista. Yo lo presencié todo: el maestro se pasó la noche experimentando con una fórmula para convertir las plumas en oro. Y no solo lo consiguió, sino que además, pudo demostrarlo: puso en una balanza una pluma y en la otra una bolsa con su creación. Resultó que el oro era más liviano que la pluma, de la que solo usó las barbas. 

Antálcidas se haría rico y yo debería buscar otra forma de cubrirme, estaba seguro de que perdería todas mis plumas. 


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de abril, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

Confiar en el proceso

Todo se iniciaba con la luna sin luz de marzo, sus plumas empezaban a desprenderse. No era algo agradable de experimentar, pero necesitaba pasar por ese proceso doloroso, pasar por sentir la vulnerabilidad y la desnudez, para que sus alas cogieran fuerza y le permitieran volar más alto, más lejos y durante más tiempo. Confiaba en que el aire se llevaría toda esa molestia y la selenita le recordaba que la luz volvería a iluminar la luna en su eterno ciclo, igual que la esperanza volvería a anidar en su corazón.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de marzo, un microrrelato de 90 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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El mal que acecha

Solo tenía que cruzar el acantilado con Perseo, su caballo blanco, usando el puente de arcoíris y llegar hasta el bosque Esmeralda. Allí no podrían alcanzarlo los gigantes.

Igual que Don Quijote, su mente recreaba esa fantasía; sus gigantes no eran molinos de viento, pero daba igual, vivía con el temor de ser acechado por criaturas oscuras. Ni siquiera la runa algiz podía protegerlo de un mal que no estaba fuera, sino dentro de él.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de febrero, un microrrelato de 75 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

La verdad definitiva

Era una persona sensible, el loto que llevaba tatuado simbolizaba su sentido de la espiritualidad, y las ramas verdes, que empezaban en su brazo izquierdo y le cruzaban la espalda, le recordaban la evolución de su alma imperecedera. Había conseguido la libertad, pero no le fue fácil; después de recorrer el mundo en busca del sentido de la vida, encontró el camino que la llevaría a la verdad definitiva. Se había equivocado en su intensa búsqueda  a lo largo de los siglos, todo lo que necesitaba estaba dentro de sí misma; su Ser tenía todas las respuestas.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de enero, un microrrelato de 96 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

Manecillas de turmalina

En 1989 su corazón se paró. 

Llevaba un marcapasos desde hacía un tiempo, pero eso solo retrasó lo inevitable: su corazón estaba enfermo. No encontraron un donante adecuado para hacerle el trasplante y probaron algo nuevo: un reloj. Su padre, que había sido relojero en Suiza, ayudó en la intervención, que fue un éxito total. La chica del corazón de reloj viviría muchos años, pero tendría que cultivar la paciencia, pues las manecillas, hechas de turmalina negra, siempre acababan por adelantarse un poco.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de diciembre, un microrrelato de 83 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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