
Desde que empezó su nuevo trabajo se sentía arrastrada por un mar emocional. No tenía control de nada, solo era víctima de la marea y el oleaje que la llevaban de un lado a otro. Decidió hacer una meditación profunda y para ello se ayudó de un ágata cornalina, que sujetó con fuerza en la mano derecha y unas gotas de una esencia de orquídea en las sienes. Entonces, invocó a su tótem preferido: el caballito de mar, que la reflotó hasta la superficie donde pudo respirar aliviada de nuevo.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de septiembre, un microrrelato de 90 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
¡Te invito a participar!
Puedes consultar las bases aquí:
¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura?
Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:
Lídia Castro Navàs











