
Conseguir el título de Alquimista dependía de ese elixir. Tenía que probarlo delante del jurado. La falta de sueño y los nervios hicieron mella en mí. La última noche explotó el alambique. ¡No tenía tiempo de empezar de nuevo! Recogí el brebaje derramado y lo volví a destilar. Pero, junto con el líquido, recogí algo que no estaba en la fórmula.
Presenté mi elixir crecepelo, bebí un sorbo y mi pelo creció, pero algo más ocurrió. Miré mis manos, me habían desaparecido las huellas dactilares y una cáscara oscura las empezaba a recubrir. ¡Me estaba convirtiendo en un escarabajo!
Esta es mi propuesta para Escribir jugando de octubre, un microrrelato de 99 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
¡Te invito a participar!
Puedes consultar las bases aquí:
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Lídia Castro Navàs













