La sombra y el chamán

Le pedí al chamán un remedio para el mal que padecía mi madre en la sangre. Me recomendó las flores de una extraña planta. Resultó ser un cactus de minúsculas flores negras. Eran preciosas, pero un escalofrío recorrió mi espinazo al cogerlas. Le preparé el remedio a mi madre y esa noche se deshizo en sollozos reviviendo la traumática muerte de su padre cuando era pequeña. 

El chamán no me había advertido de esos efectos. Mi madre no solo curó su dolencia de sangre, sino que también sanó una herida profunda que se cernía sobre ella como una larga sombra.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de julio, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:

Lídia Castro Navàs

Transmutar

No, no soy Pandora ni Eva ni ninguna de esas mujeres a las que culparon de todos los males del mundo. Soy la encarnación de la nueva mujer y vengo a transmutar todo aquello que nos subyugó a una vida de sumisión.
Usaré los rescoldos de las hogueras donde sacrificaron a mis ancestras para quemarlo todo y poner las bases de una nueva realidad.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

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El susurro del agua

Era una tarde de primavera de 1928. Estaba sentada en el patio, justo al lado de la fuente, observando el cielo. El atardecer lo cubría todo de color rosa y una suave brisa levantaba los pétalos que habían caído horas antes. Algo captó mi atención, una estrella brillaba con más intensidad. «¿Qué será?», me pregunté. “Es Plutón”, me llegó en un susurro. Miré a mi alrededor, pero seguía sola, entonces una figura de mujer se materializó en lo alto de la fuente. 

—Soy Yin, la dama del agua, yo responderé a todas tus preguntas.

Me quedé atónita.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de junio, un microrrelato de 97 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

El secreto del aquilifer

Artista:  Britt Newstead

Desde que me convertí en el aquilifer*, una nueva habilidad se me había «despertado». Y nada tenía que ver con portar el estandarte más valorado de la legión o con el arte de la guerra. Podía comunicarme con las águilas. Las llamaba y ellas acudían, pero no solo eso, también sentía lo que querían decirme. No sabía qué hacer con ese don, pero desde luego no iba a contárselo al oficial ni siquiera a mi más leal amigo Publio. No podía confiárselo a nadie o acabaría empalado cerca del foro.

*Aquilifer: suboficial del ejército romano que portaba el estandarte del águila de las legiones. Había otros estandartes, como los de lobo, caballo, toro o jabalí, pero el águila era el más valorado.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

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Superando limitaciones

Aprendí pronto a valerme por mí misma, a atarme el pecho, cuando aún no me había asomado el busto, para que no me molestara a la hora de tensar el arco. También me costó ganarme la confianza de mis dos compañeros peludos, pero lo logré a base de mostrar quién era el alfa de nuestra pequeña compañía. Mi visión y mi oído se afinaron con los intensos entrenamientos. Me había convertido en la mejor arquera del poblado. Ahora podría defenderlo y honrar así la memoria de mis padres, a quienes vi morir a manos de unos asaltantes cuando era niña.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de mayo, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Armonía

Artista: Me-sa-me-ro

Cumplir años perdió importancia en el momento que supo que su alma era inmortal, pero llegado el día, le gustaba interrumpir sus ejercicios para invocar una llama y pedir un deseo de armonía al universo. Sonreía con ingenuidad infantil al descubrirse feliz justo antes de soplar con ganas esa vela improvisada.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

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El hada desesperada

El hada estaba desesperada. Nunca moría del todo, siempre volvía a habitar en el bosque. Pero sentía que su existencia era muy limitada, pues anhelaba hacer cosas que su condición no le permitían. En su trigésima séptima vida, se propuso cumplir algunos de sus propósitos. Había conseguido subir al Everest, recorrer a pie la Gran Muralla China y tirarse por las cataratas del Niágara, pero sus alas habían quedado inservibles por la presión del agua. Ahora solo quería que el tiempo pasase rápido para tener unas alas nuevas. Mientras, ansiaba volver a volar, aunque tendría que hacerlo en globo aerostático.


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Pacto de almas

Kip Rasmussen

Separarse fue un verdadero sacrificio, puso a prueba todos sus miedos, abrió sus heridas y les dejó un profundo trauma que nunca acabaría de desaparecer. De ser cierta la leyenda, se reencontrarían de nuevo, en otro lugar, en otro tiempo, habitando otros cuerpos. Deberían iniciar su camino por separado para ello y trascender todo lo que sus almas cargaban. Y sobre todo, deberían confiar. Su ego les sembraría de dudas constantemente hasta que se olvidaran de su propósito.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

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Renacimiento

Asistía por primera vez al ritual. Me impresionó ver a la sacerdotisa, frente a la pila sagrada, tan seria, tan conectada. Tan lejos de allí y, a la vez, tan presente. Con los ojos cerrados y, después de entonar unos cánticos ininteligibles, nos habló de renacer como hacía la Tierra en sus ciclos. No había que luchar contra los cambios, sino aceptar cada una de las transformaciones que llevaba la vida consigo. Entonces me di cuenta de que me estaba resistiendo a cambiar; por fin comprendí cuál era el camino: fluir con lo que la vida tenía preparado para mí. 


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de marzo, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Ante las puertas de su montaña

Miguel Membreno

La escarpada fachada lo recibió con la dureza de su piel lítica. El pórtico de roca pulida daba acceso a un oscuro destino, pero eso no lo amedrantó. Le había costado mucho llegar hasta aquí y no iba a dejarse llevar por el miedo. Esa montaña era solo metafórica. Ahora empezaba el verdadero viaje: el camino hacia el interior de su alma.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

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