Quería crear una historia que fuese la novela de aventuras de todos los tiempos. Me disponía a escribirla, ya tenía todos los ingredientes: un héroe como protagonista, la búsqueda de una isla de ubicación misteriosa, un tesoro importante al nivel del Santo Grial, la lucha contra la adversidad…
Entonces, solté el lápiz. Me di cuenta de que no estaba creando nada nuevo; todo eso ya existía en otros libros. Me maldije. Cogí la goma y borré las pocas líneas escritas. Puse un nuevo título: La tortuga marina que quería ser un león.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de septiembre, un microrrelato de 92 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
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El día que me encontré con ella, estaba medio sumergida en las aguas del lago. En sus manos sostenía un recipiente de cerámica decorado con tonos dorados y rojos, del que salía una bruma inquietante. Cuando le pregunté qué era me respondió:
—Estoy invocando a las estrellas del firmamento que tanto os llaman la atención y así desviamos vuestra mirada al cielo.
Entonces entendí que lo importante no estaba ahí arriba.
Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.
Lídia Castro Navàs
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Le pedí al chamán un remedio para el mal que padecía mi madre en la sangre. Me recomendó las flores de una extraña planta. Resultó ser un cactus de minúsculas flores negras. Eran preciosas, pero un escalofrío recorrió mi espinazo al cogerlas. Le preparé el remedio a mi madre y esa noche se deshizo en sollozos reviviendo la traumática muerte de su padre cuando era pequeña.
El chamán no me había advertido de esos efectos. Mi madre no solo curó su dolencia de sangre, sino que también sanó una herida profunda que se cernía sobre ella como una larga sombra.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de julio, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
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No, no soy Pandora ni Eva ni ninguna de esas mujeres a las que culparon de todos los males del mundo. Soy la encarnación de la nueva mujer y vengo a transmutar todo aquello que nos subyugó a una vida de sumisión. Usaré los rescoldos de las hogueras donde sacrificaron a mis ancestras para quemarlo todo y poner las bases de una nueva realidad.
Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.
Lídia Castro Navàs
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Era una tarde de primavera de 1928. Estaba sentada en el patio, justo al lado de la fuente, observando el cielo. El atardecer lo cubría todo de color rosa y una suave brisa levantaba los pétalos que habían caído horas antes. Algo captó mi atención, una estrella brillaba con más intensidad. «¿Qué será?», me pregunté. “Es Plutón”, me llegó en un susurro. Miré a mi alrededor, pero seguía sola, entonces una figura de mujer se materializó en lo alto de la fuente.
—Soy Yin, la dama del agua, yo responderé a todas tus preguntas.
Me quedé atónita.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de junio, un microrrelato de 97 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
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Desde que me convertí en el aquilifer*, una nueva habilidad se me había «despertado». Y nada tenía que ver con portar el estandarte más valorado de la legión o con el arte de la guerra. Podía comunicarme con las águilas. Las llamaba y ellas acudían, pero no solo eso, también sentía lo que querían decirme. No sabía qué hacer con ese don, pero desde luego no iba a contárselo al oficial ni siquiera a mi más leal amigo Publio. No podía confiárselo a nadie o acabaría empalado cerca del foro.
*Aquilifer: suboficial del ejército romano que portaba el estandarte del águila de las legiones. Había otros estandartes, como los de lobo, caballo, toro o jabalí, pero el águila era el más valorado.
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Lídia Castro Navàs
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Aprendí pronto a valerme por mí misma, a atarme el pecho, cuando aún no me había asomado el busto, para que no me molestara a la hora de tensar el arco. También me costó ganarme la confianza de mis dos compañeros peludos, pero lo logré a base de mostrar quién era el alfa de nuestra pequeña compañía. Mi visión y mi oído se afinaron con los intensos entrenamientos. Me había convertido en la mejor arquera del poblado. Ahora podría defenderlo y honrar así la memoria de mis padres, a quienes vi morir a manos de unos asaltantes cuando era niña.
Esta es mi propuesta paraEscribir Jugando de mayo, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
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Cumplir años perdió importancia en el momento que supo que su alma era inmortal, pero llegado el día, le gustaba interrumpir sus ejercicios para invocar una llama y pedir un deseo de armonía al universo. Sonreía con ingenuidad infantil al descubrirse feliz justo antes de soplar con ganas esa vela improvisada.
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Lídia Castro Navàs
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El hada estaba desesperada. Nunca moría del todo, siempre volvía a habitar en el bosque. Pero sentía que su existencia era muy limitada, pues anhelaba hacer cosas que su condición no le permitían. En su trigésima séptima vida, se propuso cumplir algunos de sus propósitos. Había conseguido subir al Everest, recorrer a pie la Gran Muralla China y tirarse por las cataratas del Niágara, pero sus alas habían quedado inservibles por la presión del agua. Ahora solo quería que el tiempo pasase rápido para tener unas alas nuevas. Mientras, ansiaba volver a volar, aunque tendría que hacerlo en globo aerostático.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de abril, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
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¿Qué andas buscando? ¿Qué es verdaderamente lo importante a entender y realizar? ¿Quién o qué eres? No somos, desde luego, el pensamiento. ¿Existe un yo separado e individual, o no es más que una imagen mental? ¿Qué son la mente, la conciencia, el Sí Mismo, la luz interior? Preguntas que apuntan a una "respuesta" mucho más profunda y real que lo meramente intelectual: Solo-Ser más allá de toda elaboración mental, discriminación, juicio, conceptualización, definición, categoría o dualidad sujeto-objeto. Una luz cegadora, incondicionada, que todo lo traspasa: la Mente Despierta, que a la vez es la No-Mente. La ausencia de sujeto y de todo registro mental. Todo sencillamente fluye
No se trata de nada sino de seguir viviendo dando una respuesta o una salida a ese vacío existencial original que está en el centro la galaxia llamada "yo".
Emociones, Poesía, Relatos, Carteles, Fotografías. Un doblado, "doblao" en Aracena, el pueblo de mis padres, es un lugar de la casa, en la parte más alta, bajo el tejado, al que se accede por una angosta escalera. Es un espacio no habitable donde se almacenan objetos viejos o de poco uso, y también algunos alimentos, como patatas o cebollas, entre otros. En mi Doblao del Arte guardo mis creaciones, emanadas de mis sentimientos y vivencias, que entroncan con mi imaginación, mi pensamiento, mis emociones, mi presente y mi pasado, todo ello condicionado por mis raíces.