Escribir jugando (diciembre)

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Antes de participar consulta las bases y los retos anteriores.


Reto – Diciembre

  • Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta.
  • En tu creación debe aparecer el objeto del dado: una tiara.

Reto diciembre

Reto opcional:

  • Que aparezca una antítesis, es decir, una pareja de contrarios como: blanco/negro, día/noche, claro/oscuro, bien/mal…

¿Juegas?

Mi propuesta saldrá publicada mañana 🙂

Lídia Castro Navàs

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EJ: Optimvs mensi

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El día 28 publiqué todas las creaciones presentadas al reto de Escribir Jugando del mes de noviembre.

Ha empezado el frío, pero he podido comprobar que vuestras manos no se detienen ante eso y se muestran más críticas que nunca. ¡Eso me encanta! 

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La mención especial este mes es, de hecho, para una microrrelato que nos cuenta una historia triste, pero real (salvando las distancias). Esta creación tiene el objetivo de remover conciencias y criticar una sociedad que quiere limitar el acceso a la cultura y a  la educación a la gente sin recursos. Para que esto no suceda y para que dejemos que de romantizar la pobreza. Desde aquí hago un llamamiento para que todos los niños y niñas del mundo tengan acceso a una educación digna.

Me refiero a la fantástica historia con tintes mapuches: «Lupe» por Julie Sopetrán.

¡Me encantó! ¡Gracias, Julie! 😀

Mención especial II

Ha llegado el momento de desvelar el Optimvs mensi del mes de noviembre y es para…

Drumroll

…por crear un microrrelato que me hizo reír, en el que me sentí identificada, como no podía ser de otra manera, por esa complicidad que esconden sus palabras. El galardón va para: «Bruja» por Sadire.

sadire

¡Enhorabuena! Aquí tienes tu galardón, puedes lucirlo en tu blog a modo de widget si lo deseas y enlazar esta entrada para que todo el mundo vea tu bella creación junto con el premio.

Optimvs mensi Noviembre

Os espero muy pronto en el reto: Escribir Jugando 🙂

Lídia Castro Navàs

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EJ: Creaciones participantes

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El día 1 puntualmente dio inicio el reto de noviembre de: Escribir Jugando.

A continuación están todas las creaciones participantes por orden cronológico:

  1. «Los recreativos» mi creación.
  2. «Despertar» por Ratonet.
  3. «El libro del tiempo» por JM Vanjav.
  4. «¿Será algún día posible?» por Virtudes Torres.
  5. «El último» por Whatgoesaround.
  6. «Portales» por Runa.
  7. «El rayo» por Carlos Moya.
  8. «El recreativo mes de noviembre» por Antonio Caro.
  9. «Sendero a la libertad» por Javier Sánchez Bernal.
  10. «Bruja» por Sadire.
  11. «Tormenta creativa» por Galaxi Gomel.
  12. «Arcade» por Rosa Boschetti.
  13. «Un dios» por Jessica Galera Andreu.
  14. «Viajando entre líneas» por Lehna Valduciel.
  15. «El rayo de la locura» por Jblarga.
  16. «Viajar sin billete» por JascNet.
  17. «El premio…» por Readingdeworld.
  18. «La infancia a veces tiene un precio» por Grimmebulin.
  19. «Un proyecto innovador» por Javi.
  20. «La carta» por Cecy.
  21. «Adolescencia» por Laura Urcelay.
  22. «Tragamonedas» por Katherine.
  23. «Lupe» por Julie Sopetrán.
  24. «La tormenta» por Lo que vale la pena.
  25. «Una historia actual» por David Coloma García.
  26. «El lector» por Isabel López.
  27. «Pasado moderador» por Luna Paniagua.
  28. «Soñando en grande» por Stella.
  29. «Fuente de calor» por Adelina GN.

Y el Optimvs mensi es para…

Drumroll

Como siempre, en un par de días desvelaré la creación que se lleva el nuevo Optimvs mensi. Mientras tanto, os invito a leer las participaciones.

¡Felices lecturas! 🙂

Lídia Castro Navàs

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#25N

Hoy es el Día Internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres. Cada año, el número de mujeres víctimas de violencia de género va aumentado a nivel mundial y no hay gobierno que logre detener esta lacra.

Lo que mucha gente no sabe es por qué es hoy, y no otro día, el escogido para esta reivindicación ( que no celebración).

Pues bien, debemos remontarnos al año 1960 a la República Dominicana, en plena dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

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Rafael Leónidas Trujillo

Durante una fiesta, en la que asistía mucha gente de la sociedad dominicana, el dictador quedó prendado de la belleza de una joven llamada Minerva Mirabal. Leónidas, al excederse en sus atenciones (por decirlo de algún modo), fue abofeteado por Minerva delante de todos los asistentes causando un gran escándalo.

Justo al día siguiente, Minerva y su padre fueron encarcelados sin juicio ni ningún tipo de defensa, a modo de represalia.

Minerva consiguió salir en libertad, pero su padre no. Desde ese momento, ella y sus dos hermanas, encabezaron una lucha contra la dictadura y su represión. Pero su padre murió en la prisión a causa de las torturas que recibió.

María Teresa, Patria y Minerva

El día 25 de noviembre de 1960, las hermanas Mirabal fueron asesinadas por la policía secreta de Trujillo. Golpeadas hasta la muerte y colocadas en un coche que tiraron por un abismo, intentando simular un accidente de tráfico. Su lucha les llevó a una muerte injusta y violenta.

Minerva fue apodada como «La mariposa» por el efecto que lleva su nombre y que nos dice que el aleteo de una mariposa puede causar un huracán en la otra punta del mundo. Su muerte provocó la caída de una dictadura: Trujillo fue asesinado en mayo del ’61.

mariposa

El año 1981, en el I Encuentro Feminista de América Latina y el Caribe se propuso este día para recordar así la valentía de las hermanas Mirabal y su lucha.

En 1999, las Naciones Unidas aprobó de forma oficial esta propuesta y, desde entonces, el 25 de noviembre es el Día Internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres.

***

Quizás haya quien opine que esto pasó hace mucho tiempo y que no es necesario un día para recordarlo. O incluso puede que haya quien niegue la existencia de la violencia de género. Pues yo les digo que en lo que llevamos de año (2022) han sido ASESINADAS por sus parejas o exparejas 37 mujeres en España. Estas se suman a las 1.167 asesinadas desde el 1 de enero de 2003, cuando se empezaron a contabilizar oficialmente.

Si incluso con las cifras delante, alguien sigue pensando que no es necesario este día, añadiré que no hace falta ser asesinada para sufrir violencia de género: cuando las mujeres dejen de ser violadas, mutiladas, compradas y vendidas, obligadas a casarse, manipuladas y sometidas psicológicamente, entre otras muchas cosas. Quizás cuando se trate a todas las personas como seres humanos, el día de hoy (y otros muchos que hay) ya no será necesario.

Mientras tanto…

figura 1

Cita #50

Cita #50

¿Quién fue Christine de Pizan? 


Lídia Castro Navàs

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Cumpleaños al pasado

Mi primer hijo cumplía 5 años y toda la familia se empecinó en que lo mejor era ir a un centro de esos donde hay grandes construcciones de gomaespuma, redes protectoras y piscinas de bolas de colores. 

Yo odiaba esos sitios por la masificación y el ruido que se formaba al coincidir varios cumpleaños a la vez, pero ¿cómo negarse? 

Acabé por sucumbir a tal martirio. 

El día esperado, y después de que los niños devoraran cual jauría toda la merienda con un único ingrediente en común: el azúcar, se dispusieron a zambullirse en los juegos de esa selva acolchada. En un momento dado, mi hijo desapareció víctima de una avalancha de enanos salvajes en la piscina de bolas. Como cualquier padre haría, intenté parecer despistado y hacer caso omiso a las advertencias de mi suegra que me impelían a meterme en esa trampa mortal en busca de mi primogénito. 

Al final, volví a sucumbir, dejando patente mi falta de personalidad y carácter impávido. Sostuve la respiración antes de sumergirme en esa pestilente alberca llena de renacuajos, pero pisé algo de forma redondeada. ¿Qué sería? ¿Una bola, quizás? ¡Había miles! ¿Qué podía ser sino? Mi equilibrio se perdió hasta llegar al firme suelo donde me propiné un golpe seco. Perdí la visión no antes de ver que había sido una manzana lo que había pisado. 

De repente, los gritos malévolos de niños fuera de sí, me hicieron recuperar el sentido. Cuando abrí los ojos, el polvoriento terreno sobre el que me encontraba brillaba por los rayos del sol que lo bañaban. ¿Dónde estaba? Parecía el patio de mi antiguo colegio. 

Vi a un chico tirado no muy lejos de mí, se levantaba con dificultad y se acercaba a las gafas de pasta marrón que estaban tiradas más allá; se las puso y miró alrededor, colocándose de cara a mí. Lo observé y me llamó la atención su atuendo: iba vestido con un chaleco de color mostaza sobre una camisa a cuadros y un pantalón de pana beige. Me vinieron a la memoria unas fotos de mí mismo allá por el año ‘83, cuando cursaba sexto curso de la EGB.

¡Era yo! Mi yo del pasado. Me acordé de que en esos años me solían gastar “bromas” en el recreo que siempre terminaban conmigo en el suelo y mis gafas irrompibles lejos de mí. 

A mi alrededor no había nada de plástico, todo era tierra, piedra y metal oxidado. Estaba claro, o bien estaba en una alucinación a causa de la caída de hacía un momento, o bien el golpe me había trasladado de forma mágica a mi pasado. No lo sabía con certeza y tampoco sabía cuándo iba a despertar de ese “sueño”, pero si realmente se me daba una segunda oportunidad de encauzar mi vida, no la iba a desaprovechar. 

Me hice con un papel y un lápiz de unas niñas con trenzas que no me sacaron el ojo de encima entre risas y apunté lo siguiente: “No celebrar jamás una fiesta de cumpleaños en un chiquipark” y “Hacer un curso de defensa personal y autoestima”.

De nuevo, todo a mi alrededor se difuminó hasta desaparecer. 

Volví a mi realidad y vi que se acercaba una figura: era mi suegra, que me ofrecía un mojito con una sombrillita y me sonreía. Yo estaba reclinado sobre una tumbona de rayas mirando a las transparentes aguas de un mar sereno; más allá, la música sonaba mientras unos niños bailaban y construían castillos en la fina y blanca arena de esa paradisíaca playa. Acepté la bebida y le devolví la sonrisa.

No sabía cómo, pero ¡había funcionado!  


Esta es mi propuesta para el Va de reto, desafío literario del blog de JascNet.

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Lídia Castro Navàs

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Día internacional de la palabra

El próximo día 23 es el Día Internacional de la PalabraVirtudes Torres, en calidad de Embajadora de El museo de la palabra me sugirió (a mí y a otros compañeros como JascNet y Jessica Galera) hacer una aportación en forma de frase, eslogan, relato, poesía…  ¡Tú también puedes hacerlo, por cierto!

Entonces, empecé a pensar qué podría aportar yo para hacer de este mundo un lugar mejor. No obtuve respuesta en ese momento, pero esa misma noche, en mi tiempo de lectura, me vino la inspiración.

Estoy leyendo el libro El método Ikigai y uno de sus capítulos nos propone realizar «Actos aleatorios de amabilidad» parafraseando a la autora Anne Herbert, quien usa esa expresión en su libro: Random acts of kindness and senseless acts of beauty. La moraleja del libro de Herbert, que es una pequeña joya llena de arte, pues cuenta con las ilustraciones de la artista Mayumi Oda, considerada la Matisse del Japón, es que la violencia y el odio no se combaten con su mismo signo, sino con actos aleatorios de belleza o amabilidad que consiguen todo lo contrario que la guerra: hacen crecer el amor entre los seres humanos de manera exponencial.

Así que, basándome en esto, te propongo 10 actos aleatorios de amabilidad para que los pongas en práctica en tu vida y así hacer del mundo un lugar mejor:

  1. Desea un buen día sincero a tu vecino/a, ese/a con el/la que te cruzas en el rellano, en el ascensor o en la calle.
  2. Sonríe abiertamente a la persona que te sirve el café, te vende el pan o te atiende en el kiosko.
  3. Escribe una nota a un/a compañero/a del trabajo agradeciéndole algo que haya hecho.
  4. Recoge eso de la calle que no debería estar en el suelo y tíralo en la papelera más cercana.
  5. Envía un mensaje (email o whatsapp) a ese/a amigo/a que hace tiempo que no ves.
  6. Dale una moneda a alguien que esté pidiendo en la calle (músico, estatua humana, vagabundo…).
  7. Compra un té o café para el portero/vigilante/recepcionista de tu edificio o lugar de trabajo.
  8. Perdona a alguien con el que haga tiempo que estás peleado/a.
  9. Compra un libro que te haya gustado y se lo regalas a un/a amigo/a o familiar, porque sí (sin esperar a que sea su cumpleaños, Navidad…).
  10. Usa más a menudo y de forma consciente las palabras mágicas: por favor, gracias, lo siento, te quiero.

¡Y ahora imagina que todas las personas hiciéramos lo mismo!

Yo creo que el mundo sería un lugar mejor, ¿lo intentamos? 🙂

 

Lídia Castro Navàs

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Transformación

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Cementerio de Okunoin (Japón).

Bienvenido invierno de la vida,

ese que arrebatas el frío de nuestros corazones

y también el calor.

Ya nada se siente,

ya nada importa,

todo es ahora energía en transformación

sobre este manto orgánico

al que nos aferramos.

Gran belleza invisible para el que respira,

solo aquel que ha visto el sombrío final

es capaz de captarla.

Y allí mora: vibrando en los árboles,

susurrando en la brisa…

Hasta su transformación completa 🖤🍃💫

 

Lídia Castro Navàs

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Cita #49

Cita #49

¿Quién fue Carmen Conde? 


Lídia Castro Navàs

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Marvin

Sakura (4)

Sonaban las campanas de la iglesia marcando mis pasos hacia la casa de los Ludwig. Hacía más de un siglo que estaba deshabitada y no conseguían venderla a causa de la maldición que se decía que pesaba sobre ella. 

Era mi primer caso desde que saliera de la facultad y empezara a trabajar en esa agencia de investigadores de lo paranormal. Mi jefe me había confiado el caso en solitario y yo no podía estar más entregada, pues resultaba que la maldición de los Ludwig era sobradamente conocida en todo el condado; eso me hacía ser consciente de la importante tarea que se me había asignado. 

Cuando sonó la última campanada anunciando las nueve de la mañana, llegué frente a la verja de la propiedad. Fruncí el ceño al dirigir mi mirada dentro y ver el aspecto lúgubre y dejado de los alrededores.

«¿Cómo quieren venderla en este estado?», me pregunté perpleja.

Empujé la verja y un chirrido acompañó su apertura. Las enredaderas habían anidado en las bisagras y me dificultaron la entrada, pero con un poco más de fuerza de lo habitual pude con ella. 

Mientras me acercaba a la puerta principal del edificio, intuía el sendero de piedra del suelo que había sido invadido por las malas hierbas; la dejadez del lugar me dejó atónita, una vez más. Toqué al timbre y resonó en el caserón con un eco propio de una catedral. 

La puerta se entreabrió y una voz desde el interior me invitó a pasar. Era Marvin, con quien había hablado por teléfono. Su familia estuvo al servicio de los Ludwig antes de su desaparición. Él mismo me afirmó que tenía pruebas de lo que les había pasado. 

Nos sentamos en la mesa de lo que parecía un salón con paredes desconchadas, telarañas en los rincones y ventanas llenas de polvo. Las sillas, que estaban cubiertas por sábanas blancas, eran mullidas y con respaldo alto. Aunque no pude apoyar la espalda pues la tensión del momento me lo impidió.

Marvin era la persona viva más cercana a los Ludwig, o la que yo había podido encontrar. Al hablar con él por teléfono me había asegurado que conocía todo lo ocurrido por un diario que su abuela había escrito mientras servía en casa de los Ludwig. En él dejó relatados muchos secretos de la familia. 

Nos habíamos citado en la casa, pues quería aprovechar la ocasión para visitar el lugar de los hechos y a la vez conocer el contenido de ese diario. 

Cuando ya estábamos sentados, me ofreció un café en un vaso de papel de usar y tirar que había comprado de camino. Le agradecí el detalle, aunque yo no bebía café. Por educación no lo rechacé, pero lo dejé enfriar sin siquiera probarlo. 

Saqué mi móvil y encendí la grabadora de voz, pero él me frenó. No quería que nada de lo que dijese saliera a la luz. Le comenté que no era periodista, pero que como investigadora, tarde o temprano, lo que iba a descubrir se sabría. 

Entonces se abalanzó sobre mí sin mediar palabra y me rodeó el cuello con sus manos. La presión que ejerció me dejó sin respiración y empecé a verlo todo borroso. No supe reaccionar, me cogió por sorpresa. 

Caí muerta, asfixiada.

Lo que pude ver a continuación, cuando mi alma se separó de mi cuerpo, fue lo que me reveló la verdad. Allí estaban los espíritus de toda la familia Ludwig; ellos me explicaron, ante mi perpleja mirada, lo que les había pasado.  

Marvin me había mentido, ni siquiera se llamaba así, se trataba de John Chapman y era el exmilitar que estaba a cargo de la casa de los Ludwig. Arrastró mi cuerpo inerte hasta el sótano y allí lo arrojó a un foso. Luego lo cubrió de tierra y, finalmente, volvió a colocar los maderos que formaban parte del suelo. 

John no era una persona corriente, sino que se trataba de un demonio inmortal. Pero la familia no lo supo a tiempo. Igual que yo. Después de luchar en varias guerras y cansado de la vida de trincheras, se retiró de los campos de batalla y decidió probar suerte con una vida mundana. Entró a servir en casa de los Ludwig; al principio, todo fue bien, pero pronto empezó a echar de menos la sangre y la destrucción. El odio que atesoraba en su corazón iba creciendo día a día, hasta que no pudo frenarlo más y decidió matarlos a todos. Incluso a su mujer y a su propio hijo de tan solo cuatro años. Se deshizo de los cuerpos en la caldera de la casa y luego se marchó sin ser visto. 

He aquí el secreto de la maldición de los Ludwig, que desaparecieron de un día para otro sin dejar rastro. Ahora ya conocía el enigma, pero jamás podría contárselo a nadie. De hecho, mi desaparición al hacerme cargo del caso, acrecentó todavía más el misterio sin resolver. Y así seguiría por los siglos de los siglos. 

Lídia Castro Navàs

 Si quieres escuchar este relato de la voz de Javier Matesanz, puedes hacerlo en su podcast «Páginas oscuras»: