
No hay un corazón tan puro,
en un pecho más hinchado de orgullo.
Ella siempre está, incluso cuando huyo,
para ayudarme en un momento duro.
Nunca baja la guardia,
ni siquiera cuando la luz me alcanza.
Y vigila mi retaguardia,
mostrando su implacable templanza.
¡Mil gracias a la que me dio a luz y sigue iluminando mi camino!
T’ESTIMO MAMA ❤
Lídia.







