Unión sagrada

Llevaban sus vestimentas habituales, excepto por la corona de madreselva con la que ella decoró su pelo. Debajo de ese árbol, y con el sonido de una lira como único testigo, se juraron amor eterno. Lo que no sabían es que esa unión sagrada conectó sus almas para siempre. Siglos después, en sus respectivas encarnaciones, seguían buscándose sin saberlo. En alguna vida se habían encontrado y se sintieron atraídos, pero existían inconvenientes (edad, condición, distancia…). Hasta que no fueran capaces de recordar conscientemente esa conexión, no podrían volver a unirse.


Esta es mi propuesta para Escribir jugando de noviembre, un microrrelato de 90 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

¡Te invito a participar!

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Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:

Lídia Castro Navàs

La dama de la noche

Artista: Mona Finden

Salía de noche, acompañada de un farol con el que atraía a bellas polillas. Iba delicadamente vestida de seda y caminaba de forma grácil; la melena, larga y brillante, apenas se le movía al andar. Pero su apariencia inocente y juvenil escondía su verdadero propósito: recoger el alma de la siguiente persona de su lista. Lo único que la delataba eran sus manos esqueléticas, que guardaba entre los anchos pliegues de su kimono y solo mostraba al final. Así era la muerte que me visitó.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

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Prueba Final

Conseguir el título de Alquimista dependía de ese elixir. Tenía que probarlo delante del jurado. La falta de sueño y los nervios hicieron mella en mí. La última noche explotó el alambique. ¡No tenía tiempo de empezar de nuevo! Recogí el brebaje derramado y lo volví a destilar. Pero, junto con el líquido, recogí algo que no estaba en la fórmula.

Presenté mi elixir crecepelo, bebí un sorbo y mi pelo creció, pero algo más ocurrió. Miré mis manos, me habían desaparecido las huellas dactilares y una cáscara oscura las empezaba a recubrir. ¡Me estaba convirtiendo en un escarabajo!


Esta es mi propuesta para Escribir jugando de octubre, un microrrelato de 99 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

Confianza

Ser madre de cinco chicas era la peor de las desgracias. ¿Quién defendería las tierras en caso de ataque? ¿Quién lucharía junto a su padre? Nuestro sino era incierto sin un hijo varón. Un día, la hechicera del bosque, me advirtió que tenía que cambiar de pensamiento, que así no dejaría crecer bien a mis hijas, debía confiar en ellas igual que lo haría en caso de ser niños. Seguí su consejo y ahora estamos celebrando la primera victoria de “mi ejército de amazonas”. Ellas danzan alegres levantando sus arcos y su padre y yo no podemos estar más orgullosos.


Esta es mi propuesta para Escribir jugando de septiembre, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

Tinta orgánica

Había vivido muchas vidas y, en todas, aprendió a escribir. Lo había hecho sobre múltiples soportes: tablillas de arcilla como mercader en Babilonia, paredes de caliza como escriba en Tebas, mármol como escultor en Carrara, pergamino como fraile en Cluny y ahora papel en lo alto de su torre, donde atesoraba volúmenes cosidos a gruesas tapas de cuero encontrados en sus viajes, traídos desde allende el mar. En esta vida iba a descubrir algo que revolucionaría la historia: una suerte de microorganismo que puede alterar su aspecto y guardar un secreto que no debe ser leído: la tinta orgánica cambiante.


Esta es mi propuesta para Escribir jugando de agosto, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

La leyenda del Guerrero

Artista: Yongsub Song

Todo el mundo creía que había muerto después de caer en ese nido de víboras, pero los reptiles no quisieron matarlo, sino transformarlo en uno de ellos. Así es cómo nació su leyenda: «La leyenda del Guerrero reptiliano», con la fuerza de un dragón, la longevidad de una tortuga y la letalidad de una cobra.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

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Larch

En sus paseos por el bosque, ella veía el rostro de Larch reflejado en la superficie del río, en cada piedra del camino, en la forma cambiante de las nubes, incluso creía escuchar a las flores susurrar su nombre.

Él no había superado la prueba que le impuso su clan: Debía matar a un oso y ofrecerlo a los dioses. Cuando encontró al fiero animal, le impactó su magnitud, pero fue la imagen de dos oseznos asomando por detrás de sus patas traseras lo que hizo que se rindiera. La osa no mostró piedad. 


Esta es mi propuesta para Escribir jugando de julio, un microrrelato de 94 palabras, basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

El arte de la meditación

Artista: Mona Finden

Siguiendo el consejo de su dragón, había transformado su rutina de limpiar las armas en un auténtico ritual meditativo. Sobre todo eliminar los restos de sangre seca de su katana con ayuda de un papel de arroz. Era algo que detestaba, pero esta, en realidad, no era la peor parte de su trabajo. Ser asesina a sueldo tenía algunos inconvenientes…


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

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Disciplina

VTV CANAL 8 on Twitter: "La obra Sol naciente, pintada por Claude Monet en  1872, le dio nombre al estilo impresionista https://t.co/KuVLyOie6n  #CarnetDeLaPatriaBienestarSocial… https://t.co/BrmjHsUcdW"
«Impresión, sol naciente». Claude Monet, 1872.

Su entrenamiento se basaba en la más estricta disciplina: todos los días, cuando aún no había despuntado el sol naciente, blandía su katana con la delicadeza y la precisión de quien usa un pincel sobre el lienzo en blanco. El mundo le parecía muy grande desde su humilde estancia y no pretendía cambiarlo, pero igual que el aleteo de una mariposa podía provocar huracanes, la energía generada en su entrenamiento causaba un aumento de la vibración terrestre y con ella la apertura de conciencias. Estaba gestando un cambio hacia un mundo utópico. Lo malo es que él no lo presenciaría.


Esta es mi propuesta para Escribir jugando de junio, un microrrelato de 100 palabras, basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

La bailarina mística

Artista: Anne Stokes

Siempre danzaba en primavera y bajo la lluvia de pétalos de sakura. Lo hacía con la ayuda de sus abanicos colorados y no se trataba de una simple coreografía, sino de un ritual, pues era capaz de invocar a un dragón que danzaba con ella. Nadie podía resistirse a su danza hipnótica.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

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