
Aprendí pronto a valerme por mí misma, a atarme el pecho, cuando aún no me había asomado el busto, para que no me molestara a la hora de tensar el arco. También me costó ganarme la confianza de mis dos compañeros peludos, pero lo logré a base de mostrar quién era el alfa de nuestra pequeña compañía. Mi visión y mi oído se afinaron con los intensos entrenamientos. Me había convertido en la mejor arquera del poblado. Ahora podría defenderlo y honrar así la memoria de mis padres, a quienes vi morir a manos de unos asaltantes cuando era niña.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de mayo, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
¡Te invito a participar!
Puedes consultar las bases aquí:
¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura?
Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:
Lídia Castro Navàs











