
Me encontraba en el tejado cuando vi caer una estrella sobre nuestro pueblo. Pedí un deseo: conocer los mayores secretos del Universo. Y esa misma noche se me concedió. Pude ver cómo los dioses, que no eran más que niños, jugaban con nosotros a su antojo y provocaban tormentas, incendios e inundaciones. Cuando se cansaron de eso, decidieron entregar la pólvora a los humanos. Ahí, la historia cambió radicalmente. Las guerras asolaron la Tierra y los dioses perdieron el poder sobre la humanidad para siempre.
Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de octubre, un microrrelato de 85 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.
¡Te invito a participar!
Puedes consultar las bases aquí:
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Lídia Castro Navàs











