La epidemia

Mi participación al #WrimoLMDE del día de hoy con la palabra: epidemia.

La epidemia

Si no leíste mi anterior participación, puedes leerla aquí: «Comer»

Lídia Castro Navàs

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Pecado original

Me estoy enganchando a los retos literarios de Twitter. Ayer descubrí el del blog 365 Microcuentos. Se trataba de escribir un microrrelato como comentario (280 caracteres máximo. Unas 55 palabras) siguiendo esto:

Este era el reto y mi microrrelato:

Pues esta mañana me acabo de enterar que mi micro ha sido seleccionado junto con 5 más y está publicado en el blog de 265 Microcuentos 🙂

Lídia Castro Navàs

#WrimoLMDE

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Vengo a hablaros de un concurso que está funcionando por Twitter y Facebook. Es un reto de microrrelatos diarios (pero no es necesario participar todos los días); es una iniciativa del blog La maldición del escritor y, además, ¡hay premios! (en el enlace os dejo la información completa).

Se trata de escribir un microrrelato de máximo 150 palabras con la palabra que te proponen diariamente y subirla en la red que elijas; yo lo hago en Twitter. Como un tweet no permite escribir tanto debes crear el micro en una imagen. Hoy la palabra era «Comer» (los verbos se pueden conjugar) y este es mi microrrelato:

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Lídia Castro Navàs

Mi receta

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Foto: Pixabay

Primero, necesitas una buena dosis de imaginación, luego añades una pizca de paciencia, una cucharada de ilusión, un puñado de tiempo y, finalmente, un toque de tu propia esencia. Mientras lo mezclas no olvides el aspecto final. Cuando ya esté todo hecho, solo faltará la opinión de los catadores, que son de paladar exquisito, pero siempre dispuestos a probar tus letras.

Y esta es mi receta para escribir.

Lídia Castro Navàs

Transformación

Antes era árbol. Verde savia corría por mis venas y unas fuertes raíces me anclaban a la tierra. Pero llegó un día en que me transformé. Conservé mi esencia, aunque ya no pude notar la brisa en mi corteza; ni la lluvia sobre mis hojas; ni el peso de la nieve sobre mis ramas. Nació en mí una nueva misión: permito que la gente sueñe y deje volar su imaginación. Me gustaba ser árbol, pero ser las páginas de un libro me encanta.

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Fuente: Pixabay

Mi participación para el Reto 5 líneas del blog de Adella Brac.

 

Lídia Castro Navàs

Te he visto

Estabas recogiendo tus objetos perdidos en la mensajería. Yo esperaba turno justo detrás, pero no te has percatado. Llevabas una capa marrón que te cubría la espalda y la cabeza; no recuerdo mucho más, porque los nervios al verte han ido ascendiendo como el gas dentro de una botella agitada.

Al irte, has pasado rozándome y me he quedado paralizada, sin aliento.

He estado tentada a ir detrás de ti, pero no lo he hecho. Solo te he seguido con la mirada. El nombre te relucía por encima de la cabeza mientras hablabas con el jefe de asaltos y, en unos segundos, has alzado tu mano y te has desvanecido, llevándote contigo mi tensión. Entonces, he vuelto a respirar y he seguido jugando.

Los avatares son solo eso, avatares (si no fuera porque detrás hay personas).

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Lídia Castro Navàs

Atrevimiento

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Fuente: Pixabay

Era el menor de siete hermanos y eso le forjó un carácter fuerte, pues tuvo que espabilarse por sí solo; jamás recibió ayuda de nadie, ni siquiera esa tarde en que osó salir al balcón, donde el abuelo estaba sentado. Este se mecía de forma cadenciosa mientras degustaba una limonada; a sus pies descansaba Toby y a su diestra, la escopeta. No era su intención molestar al anciano, pero en cuanto lo vio, soltó el refresco y le propinó un balazo. Ahí terminó la vida del atrevido ratón.

Esta entrada es para participar en el Reto 5 líneas del blog de Adella Brac.

Lídia Castro Navàs

Mi oda para ti

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Llevabas conmigo 39 años. Nunca me había importado que no salieras, que estuvieras ahí dentro, escondido. Hace un par de años, me propuse hacerte salir, que vieras la luz del sol y sonrieras conmigo. El proceso fue largo: los preparativos, las pruebas, la adaptación… lo plasmé en otros textos como este.

Todo estaba preparado para traccionarte. Pero después de diez meses de intentos, tú te negabas a salir y tus compañeros estaban pagando la presión.

Al fin has salido, pero a la fuerza. La extracción quirúrgica ha ido bien, aunque mi cara esté hinchada, amoratada y solo pueda comer puré en muchos días. Ya no podré sonreír contigo, pues un diente falso ocupará tu lugar en un tiempo.

¡Adios para siempre, colmillo derecho!

Lídia Castro Navàs

¡Ya llegó el rey!

¡Ya llegó el rey!

Con sus majestuosos tonos dorados y acompañado de cohetes, fuegos artificiales y música en las calles.

Hay quienes le rinden pleitesía en forma de rituales, donde no faltan el fuego, el dulce y el alcohol.

La alegría por su llegada hace que se olviden de los aspectos más oscuros del rey predecesor.

Démosle la bienvenida que se merece, pues él nos traerá luz, calidez y júbilo. Al menos hasta finales de septiembre, cuando volvamos a despedirlo.

¡Bienvenido, Verano!

Lídia Castro Navàs

Saber perder

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—¿Vamos hasta la orilla?

—Vale, vamos. ¡A ver quién llega antes!

—¡He ganado! —grita de júbilo—. ¡Llegué primera!

—No estoy muy segura. ¿Volvemos a intentarlo?

—Venga.

—¡Volví a ganar!

—No, no ahora sí que no, juraría que yo llegué antes.

—No vuelvo a competir contigo, eres una ola que no sabe perder.

 

Lídia Castro Navàs