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Acerca de Lídia Castro Navàs

Te espero en Mi Blog, espacio de mis historias y otros devaneos

Con los cinco sentidos

Foto propia. Vila-seca, 2017

Timbales, flautines y dulzainas sonaban sin cesar. El aroma de la leña quemada procedente de las tabernas se olía en el ambiente. En los tenderos, el tacto de la seda atraía las manos más curiosas. Las gentes abarrotaban las calles empedradas, bebiendo, riendo y danzando. Era día de feria en la ciudad; y la feria no solo se vive, sino que se siente. 

Lídia Castro Navàs

Entre las brumas

En ese bosque fue donde la encontraron entre las brumas de la noche. Estaba en el suelo, cubierta por hojas muertas y ramas secas. Ahí la abandonaron, a la merced de la lluvia y del viento. Aún seguía emanando luz, así fue como la vieron. Y es que la esperanza se olvida, pero jamás se llega a perder del todo.

Lídia Castro Navàs

Lo que estaba buscando

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FOTO: pixabay.com

Era justo lo que estaba buscando; tenía exactamente la forma y la textura que me gustaban: agradable al tacto, de contornos redondeados, con dos accesorios mullidos y peludos, no demasiado grande, pero lo suficiente para mi cuerpo menudo… En definitiva, ¡el sofá ideal para echarme la siesta!

@lidiacastro79

 

Microrrelato para participar en el Reto 5 líneas del blog de Adella Brac, quien me ha concedido un medalla de plata por mi compromiso y constancia con su reto. Desde aquí le mando las ¡¡GRACIAS!! 🙂

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Arcos

Arcos infinitos en una sinfonía de claroscuros,

que paralelos transcurren en piedra ennegrecida.

Lídia.

Paranoia I

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Foto: Lídia Castro Navàs (Flix)

 

Desilusión, explosión y mentira.

Un espejo, un cuadro, una flor,

un vestido, unas medias, un bombón.

Un pendiente en la ventana,

una esponja en el jardín,

un plato en el lavabo,

una bota con serrín.

 

@lidiacastro79

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Ella, la gata

Foto propia. Flix, 2017

Durante el día podías verla subida a un árbol, indiferente, sin mostrar emoción alguna, aunque tranquila y despreocupada. En cuanto oscurecía, mejor no encontrarse con ella, con su apariencia real, pues era un espectro de la noche, segadora de vidas, ladrona de almas…

Lídia Castro Navàs

La búsqueda

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Foto:  pixabay.com

En cuanto llegué a diez pasos de los gruesos muros de la fortaleza me inquieté al ver a dos orcos que flanqueaban sus robustas puertas. Decidí dar un rodeo siguiendo la muralla hasta dar con la salida de aguas residuales. El hedor era tal que sentí una arcada subir por mi garganta. Cogí aire para no vomitar y mantuve mi respiración mientras atravesaba el angosto túnel. Al final del mismo, me encontré con una reja que no fue un obstáculo para mi cuerpo menudo. Ya estaba dentro, ahora solo tenía que llegar hasta la sala del mago, situada en lo alto de la torre principal. Usé el conjuro de invisibilidad para llegar hasta allí sin ser vista. Como aún no dominaba los hechizos, la duración fue bastante corta, pero suficiente para alcanzar mi destino. La sala era de planta circular y con un par de ventanales que le proporcionaban luz suficiente. A mano derecha había una chimenea con un caldero humeante colgando encima. A la izquierda, un mostrador con un alambique oscurecido por el uso. Y en el centro, una mesa de roble con el gran libro de aspecto adusto encima. Eso era lo que estaba buscando.

Lídia Castro Navàs

Mi visión de… La sombra dorada

Hoy estreno una nueva sección, se llamará “Mi visión de…” en la que os voy hablar de los libros que leo. Como algunos ya sabéis, no soy dada a hacer reseñas, y de hecho eso no va a cambiar, así que no os esperéis una reseña tradicional; lo que voy a hacer es simplemente hablaros de algunos libros que estoy leyendo y que tienen un aspecto común: todos pertenecen a autores/as independientes.

***

MI VISIÓN DE… LA SOMBRA DORADA

Hoy os traigo la obra del compañero Luis M. Núñez más conocido por estos lares como Lord Alce. Visitad su blog, lleno de relatos muy interesantes.

La sombra dorada es una novela de fantasía épica que nos presenta un mundo imaginario imposible de contextualizar. Un mundo similar al nuestro pero con algunos aspectos dispares que no quiero desvelar, en una época que se encontraría a caballo entre un pasado inexistente y un futuro inventado, consecuencia de la diferente evolución de ese mundo.

Portada La sombra dorada

De venta en Amazon (ebook o papel)

Lo que me sorprendió en un principio fue la alternancia de los tipos de narrador: tercera persona interno (poco común) y primera persona, también interno (para dar voz a los auténticos protagonistas); y las continuas analepsis, o dicho de otra manera, el autor rompe de forma constante la secuencia cronológica para explicar hechos pasados y después volver al presente de la obra.

Encontraréis: esmeradas descripciones llenas de detalles que os trasladarán al lugar de la acción, personajes complejos que se muestran con toda su profundidad, ya sea por sus palabras (a veces, pensamientos) o por sus actos, entre los cuales, las mujeres juegan un papel muy importante; y, finalmente, una historia que trata, a nivel muy general, la eterna lucha entre el bien y el mal. Todo escrito con la cuidada narrativa de su autor, quien presta una acurada atención a la forma igual que al contenido.

Lo que quiero destacar como aspecto que más me ha gustado (totalmente subjetivo) es que en la base del relato subyace una fuerte crítica social al tratar temas tan delicados como: el esclavismo, la discriminación por razón de género, la desigualdad entre clases sociales, por citar algunos.

Lídia Castro Navàs

Juegos de infancia 

Foto propia. Tarragona, 2017

Los juegos infantiles en la calle son el mejor recuerdo que un niño puede guardar en su memoria y también en su piel: carreras de obstáculos interminables sorteando a los viandantes; aguantar la respiración detrás de una farola y creer que es el mejor escondite; jugar a fútbol e ir todos detrás del balón sin pensar en las normas; salir con la bici y explorar nuevos mundos a la vuelta de la esquina… 

Pero él no experimentó todo eso, no. Solo fue un mero espectador. Y es que él era un niño diferente; su piel no sufrió moratones, ni roces, ni chichones… pues era de cartón. Se dedicaba a observar el mundo detrás de un cristal; el cristal de su escaparate; allí donde pasó su vida como maniquí infantil. 

Lídia Castro Navàs

Aire arrasador de almas

Foto propia. Tarragona, 2017

Ese era el sanatorio donde estaba encerrado. Cuando todo sucedió, se encontraba castigado por mal comportamiento. Eso le salvó la vida. La ola de aire arrasador de almas (así llamaron al suceso) sesgó toda la vida que encontró a su paso. Menos la suya; él estaba a buen recaudo en la cámara de aislamiento.

Lídia Castro Navàs