Clarividencia

Antes de empezar a hablar, ya señalaba con sus deditos el final de un pasillo vacío o una habitación a oscuras. Su gesto se endurecía y con la mirada te rogaba que le prestaras atención, pero nunca había nada. 

Cuando pudo verbalizarlo, creí que era un juego, un inocente juego de niños…

Tardé un poco en darme cuenta de que no era ningún entretenimiento para ella, sino un don… una maldición. 

Aún recuerdo esa vez que lucía su vestido preferido, estampado con gatitos negros; debían ser las ocho de la tarde y el sol empezaba ya a descender hacia el horizonte; su luz rozaba el suelo y deslumbraba si la mirabas directamente. Salió corriendo al jardín entre sollozos. En su lucha por llamar mi atención, la coleta se le deshizo y la dotó de un aspecto de locura transitoria. Me asusté. 

La seguí hasta allí, temerosa. Me paré justo a sus espaldas y observé lo que parecía una preciosa puesta de sol. Nada frente a mí me decía el porqué de su estado. 

Al momento, se calmó y apaciguaron los espasmos, aunque seguía apretando sus pequeños puños. En su mano izquierda asomaba una piedra. Creí que la iba a lanzar entre sus susurros ininteligibles, pero, en vez de eso, la alzó hacia la luz y recitó unas palabras en un idioma que sonaba a extinto. 

Pronto una luz oscura, que estaba confundida entre las luces y las sombras del paisaje que yo misma tenía frente a mí, se dirigió a la piedra; no era una piedra común, era un cuarzo rosa que su abuela le había regalado después de visitar la feria del condado. 

La luz oscura penetró en el mineral y un destello de luz la hizo desaparecer. 

Luego, el agarre de sus manitas se soltaron, dejaron de apretar sus propios dedos y sus hombros cayeron, como si un gran peso se hubiera liberado de ellos.

—Ya no hará más daño a nadie — dijo sin siquiera girarse. 

Los vellos de la nuca se me erizaron. Jamás volví a dudar de sus “juegos”.


¿Quieres escuchar este relato? Ahora puedes hacerlo gracias a David, de Sonos Sonoros que lo ha narrado con mucho esmero. Te invito a esucharlo.

Puedes escucharlo en diferentes plataformas:

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     Lídia Castro Navàs

    El marqués de Vapeur

    Reto julio

    (100 palabras sin contar el título)

    Esta es mi propuesta para el reto Escribir jugando de julio. ¡Te invito a participar!

    Este mes el reto es especial, pues Escribir jugando cumple un año de existencia y lo celebro con un sorteo y otras sorpresas. Entérate AQUÍ.

     

    Lídia Castro Navàs

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    Y el Optimvs mensi es para…

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    El día 28 publiqué todas las creaciones presentadas al reto de Escribir Jugando del mes de junio.

    La mención especial va para un micro que recuerda a un cuento popular o leyenda, de esas que no quedan escritas, sino que se transmiten oralmente. Sus personajes son alegóricos y sus nombres son la guinda para esta historia inocente y a la vez sanadora: «La rana herida» por Julie Sopetrán. ¡Muy buen trabajo, amiga!

    Mención especial

    Ha llegado el momento de desvelar el Optimvs mensi del mes de junio y es para…

    Drumroll

    …por crear un microrrelato que roza la prosa poética, desgarrador, crítico y con un final que te deja el alma llorando. Por todo eso y más, el Optimvs mensi del mes de junio es para «El día más largo» por Laura Urcelay.

    El día más largo

    Es el día más largo, el solsticio de verano, y ella allí, con ese dolor que desgarra. Grita; siluetas famélicas que se le antojan brujas conjuran el tormento con poción de agua de luna. Entonces escucha el croar de una rana, lejano. Avanza en la noche y se sumerge en un lago oscuro en el que queda suspendida. La quemazón se calma. Pero el sol vuelve enseguida, la abrasa, le deshace los tejidos como si el ácido que le lanzó su marido hace un rato siguiera escarbando hasta el hueso. Es el día más largo, el solsticio de verano.

    Laura Urcelay

    ¡Enhorabuena! Aquí tienes tu galardón, puedes lucirlo en tu blog a modo de widget si lo deseas y enlazar esta entrada para que todo el mundo vea tu bella creación junto con el premio.

    laurel junio

    Os espero muy pronto en el reto: Escribir Jugando 🙂

    Lídia Castro Navàs

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    Último escenario

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    Pixabay

    Fui conducido hasta el interior de una cueva que me pareció muy profunda. Llevaba los ojos tapados, así que solo podía escuchar el ruido del mar chocando contra las rocas. Cuando paramos nuestro avance, me quitaron la venda, pero no soltaron el amarre de mis manos. Justo delante mío se encontraba el sacerdote que oficiaría el sacrificio ritual en honor a los dioses. Alcé la mirada y vi que mi último escenario era un impresionante cenote bañado únicamente por la luz de las estrellas.

    Lídia Castro Navàs

    Erupción

    reto jess junio

    Todo sucedió en Findom, un pueblecito del este de Inglaterra. Esa noche, sus casas de piedra rodeadas de vegetación temblaron y despertaron a sus inquilinos: un volcán había erupcionado en una lejana isla de Nueva Zelanda, pero su vibración había llegado a través del océano hasta ese recóndito lugar a orillas del mar del  Norte.

    Pero hubo otro suceso que quedaría marcado en la memoria de todos los lugareños: Marian, una joven adolescente, desapareció de su habitación; el único rastro que dejó la chica fue su cama deshecha y unas gotas de agua en el suelo que conducían hasta la puerta de su hogar. Sus padres, desesperados ante su ausencia, pidieron ayuda y todo el pueblo salió a buscarla esa misma noche. Recorrieron acres y acres de bosque espeso, pero nada encontraron. Repitieron las batidas todos los días durante meses hasta que las esperanzas de encontrarla se fueron diluyendo como el azúcar en un té caliente…

    Han pasado treinta años desde aquel suceso. Los padres de Marian, ya ancianos,aún piensan en ella cuando recorren los bosques y prados de su región; ya no la buscan, pero sigue presente la esperanza en sus corazones, pues ¿cómo unos padres pueden olvidar a una hija?

    Lo que todavía hoy desconocen es que su hija era la diosa del agua, camuflada entre los humanos, y esa noche fue requerida para apaciguar al ardiente volcán. Su intervención salvó a millones de personas, pues frenó, no solo su erupción, sino la explosión que se fraguaba en su núcleo y que iba a provocar una reacción en cadena que hubiera acabado con una parte del planeta. Ella dio la vida por todas esas personas, pero jamás nadie lo sabrá.


    Esta es mi participación en el Desafío literario En-cadena del blog de Jessica Galera Andreu.

    Lídia Castro Navàs

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    Hypsiboas punctatus

    Reto junio

    (100 palabras sin contar el título)

    Esta es mi propuesta para el reto Escribir jugando de junio. ¡Te invito a participar!

    Más información sobre la Hypsiboas punctatus.

    Lídia Castro Navàs

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    Y el Optimvs mensi es para…

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    El día 28 publiqué todas las creaciones presentadas al reto de Escribir Jugando del mes de mayo.

    La mención especial va para un micro que nos muestra un diálogo entre abuelo y nieto muy tierno, en que se nos descubre una máquina capaz de hacernos revivir sueños. ¡Es genial! Enhorabuena, compañera. «La máquina» por Kate Lynnon.Mención especial

    Este mes hay un total de 41 participaciones a cada cuál más original. Es verdad que, muy a menudo, solemos coincidir en temática a la hora de escribir nuestros micros, pero nunca repetimos en la forma de introducir cada elemento. De eso se tratan los retos de escritura: de mucho ingenio y ganas de sorprender. 

    ¡SIGUE HACIÉNDOLO ASÍ! 😉 

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    Ha llegado el momento de desvelar el Optimvs mensi del mes de mayo y es para…

    Drumroll

    …por crear un poema trágico, angustioso que nos muestra una realidad muy cercana. Todo ello usando cada elemento del reto de forma muy bella. Un resultado precioso. El ganador de este mes es: «Extinción» por David Coloma García.

    Extinción

    Cayeron como las moscas,
    esfumados por el voraz apetito
    de la maquinaria.

    Atados a la falsa miel,
    se resquebrajan al compás del tic tac
    pudriéndose en el cofre olvidado.

    Molinillos que machacan verdes mantos,
    trituran el mañana clavando la condena actual.

    Sopla el gélido viento contra la débil luz que queda,
    acecha la gran noche veloz en su montura,
    pasean los envoltorios por las calles
    vacíos de su esencia, imitando a sus dueños.

    Ante el silencio y la mirada esquiva,
    fue el comienzo de esta gran tragedia
    y ahora dónde están los sueños.

    David Coloma García

    ¡Enhorabuena! Aquí tienes tu galardón, puedes lucirlo en tu blog a modo de widget si lo deseas y enlazar esta entrada para que todo el mundo vea tu bella creación junto con el premio.

    laurel mayo

    Os espero muy pronto en el reto: Escribir Jugando 🙂

    Lídia Castro Navàs

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    Imprudencia

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    Pixabay (retocada)

    El hueco del árbol me atrajo irremediablemente; sin ser consciente me deslicé y caí en un abismo sin fin lleno de barro, raíces y oscuridad. Al rato, percibí un punto de luz en la lejanía. Estaba segura de que todos mis huesos se quebrarían. Pero algo me frenó la caída: era un águila majestuosa que emitió un rugido en cuanto un nuevo paisaje se abrió ante nosotros. Volamos entre nubes de algodón y rayos de luz sin creer dónde me había llevado mi imprudencia: había descubierto un nuevo mundo.

    Lídia Castro Navàs

    El kokoro

    reto jess

    El kokoro, en aleación con el éter, se convierte en un poderoso elemento; el único capaz de cumplir con la sincronía que lleva a cabo Madame S’habiller, condesa de Trebi, cuando conjura su esfera que abre el campo cuántico. Necesita su esfera para ver el porvenir y teletransportarse, solo así funciona su don. Nadie más en el mundo puede hacerlo; solo ella. Pero el kokoro es un material muy sensible y difícil de conseguir. La gente ambiciona poseerlo, pero se convierte en una joya más para ellos, pues no le pueden dar uso. 

    Sus secuaces le informaron que en el Stella viajaría un fragmento de kokoro y podría hacerse con él. Además, dado que en su trayecto pasaba por el tramo de éter, la condesa lo tenía todo pensado: subiría al tren, se dejaría ver en el vagón restaurante con sus mejores galas degustando la cena y se retiraría temprano a su vagón dormitorio para, supuestamente, pasar la noche. Pero, en realidad, aprovecharía para robar el kokoro y bajar del tren durante el paso por el tramo de éter sin ser vista.

    Al llegar a la estación del fin de trayecto, ella volvería a estar en su vagón como si nada hubiera pasado, gracias al portal cuántico que habría abierto con ayuda de la aleación, pero el kokoro ya no estaría…

    ¡Era el plan perfecto! Ahora solo tenía que ponerlo en práctica.

    Lídia Castro Navàs

     

    Yûm

    Reto mayo

    (95 palabras sin contar el título)

    Esta es mi propuesta para el reto Escribir jugando de mayo. ¡Te invito a participar!

    Lídia Castro Navàs

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