Yûm

Reto mayo

(95 palabras sin contar el título)

Esta es mi propuesta para el reto Escribir jugando de mayo. ¡Te invito a participar!

Lídia Castro Navàs

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Yereia

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Kithnos, año 373 a. de C.

Hemos tenido que desplazarnos hasta la antigua Grecia, donde, en un recóndito templo de una perdida isla, habita una pequeña comunidad de sacerdotisas, que se encarga de proteger el fuego eterno de la diosa Hestia. Allí reside Yereia; una joven, interna en el santuario desde niña, que posee el don de la aruspicina. Tenemos todas nuestras esperanzas puestas en ella para que, a través del sacrificio de una oveja, pueda ayudarnos a hacer frente a los espectros captores y a restablecer la magia en el templo de Alora. La única incógnita que inquieta mi alma es: ¿podrá su don traspasar el tiempo y el espacio?

 

Lídia Castro Navàs


Esta es mi propuesta para el Reto de «Lo que ves es lo que lees» del blog de Jessica Galera Andreu

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Chica gato

Reto abril

(100 palabras sin contar el título)

Esta es mi propuesta para el reto Escribir jugando de abril. ¡Te invito a participar!

Lídia Castro Navàs

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Cambio de vida

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Pixabay

Una sensación muy agradable recorrió mi espinazo cuando ella me acarició. Había tenido que aguantar que me gritaran, que me pegaran, que me humillaran… los malos tratos habían formado parte de mi vida. Pero, en cuanto llegó ella, todo cambió. Me miró con sus ojos llenos de amor y me estrechó entre sus brazos; sentí que volvía a casa, a mi hogar. Ella me salvó… me adoptó y hoy caliento su regazo con mi cuerpo peludo.


Dedicado a mi nuevo compañero peludo 🙂

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Lídia Castro Navàs

La maldición del samurái

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Pixabay

Llegar a ser uno de los mejores samuráis, no fue una tarea fácil: mi vida, basada en la bushido, se caracterizaba por la rectitud, el valor, el honor, el respeto… La lealtad a mi señor era mi única bandera; no le temía a nada, ni siquiera a la muerte. Hasta que un día me encontré cara a cara con ella. El enemigo me tendió una emboscada y solo me quedaba una salida si no quería caer prisionero: el seppuku, el suicidio ritual.

Toda una vida preparándome para ese momento, pero, días antes, había perdido el tanto, el cuchillo para llevar a cabo el seppuku. Un anciano me regaló entonces una daga muy especial, con mango de jade donde había grabado un precioso corcel. No me parecía bien hacer el ritual sin el arma oficial, pero en el momento crucial empuñé esa daga y, aunque extraña y poco usual, no pude hacer más que usarla. No recuerdo el dolor ni la sangre… pero sí recuerdo la oscuridad que me tragó y de la que salí fortalecido. Mi suicidio no me provocó la muerte, sino un nuevo renacer: ahora soy la montura de un guerrero y su más fiel compañero.


Esta es mi participación para el reto de marzo de «Lo ves es lo que lees» del blog de Jessica Galera Andreu.

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Lídia Castro Navàs

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Las tylwyth

Reto marzo

(76 palabras sin contar el título)

Esta es mi propuesta para el reto Escribir jugando de marzo. ¡Te invito a participar!

Lídia Castro Navàs

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Hubo un tiempo…

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Pixabay

Hubo un tiempo en que trabajar era sinónimo de felicidad, porque suponía la paz y sustento para la familia. Hubo un tiempo en que las canciones eran entonadas desde el corazón; daban igual los acentos y los timbres. Hubo un tiempo en que se cantaba mientras se trabajaba; ya fuera recolectando fruta, bordando o desplumando aves. Así lo hacía mi abuela: trabajar con alegría, cantar con el corazón.


Este mes se lo dedico a mi abuela, que falleció recientemente (11/02). De ahí, mi ausencia.

Lídia Castro Navàs

La bruja del bosque de Nitt

¿Quieres bailar?

Eso es lo que susurraba la bruja y lo que repetían sus víctimas antes de morir.

La bruja de Nitt no era tal; se trataba de un espíritu errante, de un alma maldita a causa de un desamor. Su pecado: enamorarse de la persona equivocada; su castigo: una vida eterna de tormento con el dolor del rechazo. Por eso vagaba con su vestido de gala, invitando a aquellos que se atrevían a entrar en el bosque a bailar. Rechazada una y mil veces, los condenaba a una muerte temprana por despecho y les quitaba la capacidad de razonar; convertidos en meros animales que solo podían repetir sus palabras: ¿quieres bailar?

Hasta que llegué yo y acepté su invitación, liberándola de su maldición y dejando que su alma descansara por fin en paz.


Esta es mi participación para el Reto «Lo que ves es lo que lees» del blog de Jessica Galera Andreu. 

¡Te animo a participar! 👇

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Lídia Castro Navàs

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Iker

Reto febrero

(100 palabras sin contar el título)

Esta es mi propuesta para el reto Escribir jugando de febrero. ¡Te invito a participar!

Lídia Castro Navàs

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No somos tan diferentes

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Actúan como anestesiados al cumplir una orden, para no sentir, para no empatizar; igual que yo.

No somos tan diferentes…

Sus ojos se entrecierran y fruncen el ceño cuando los rayos del sol les dan de frente; igual que a mí.

No somos tan diferentes…

Sus cuerpos duelen y sangran si se hieren; igual que el mío. Y su sangre es viscosa y roja; como la mía.

No somos tan diferentes…

Es el mismo cielo el que admiran desde la ventana de sus casas y el que yo veo desde la grieta de mi barracón. Son las mismas estrellas a las que nos dirigimos para pedir un deseo.

No somos tan diferentes… 

 

En el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

 

Lídia Castro Navàs

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